El Decreto Supremo 2366 aprobado el pasado 20 de mayo, autoriza realizar actividad hidrocarburífera en las áreas protegidas del país. En ese contexto, actualmente, 11 contratos de exploración y explotación gasíferos y petroleros tienen superposición en dichos predios naturales de las 22 áreas protegidas que tiene el país, como señala el informe del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), a través del investigador Jorge Campanini.

Según los estudios las concesiones afectan directamente al 17% de las áreas, que extrañamente siguen siendo llamadas, protegidas.

El descubrimiento de nuevos yacimientos de gas natural es de vital importancia para el país.

Bolivia sostuvo una caída de más de 26% en las exportaciones de gas natural entre el primer trimestre de 2014 y el de 2015, esto incluye una caída en los volúmenes de exportación.

El abastecimiento del mercado interno ha tomado un segundo lugar ante las exportaciones pero el factor más importante es la falta de nuevos yacimientos para reponer todo el gas que sale de los yacimientos ya existentes. Estos yacimientos fueron encontrados en antes del año 2000 como resultado de una fuerte inversión en exploración.

Desde entonces y sobre todo después de la nacionalización las inversiones en exploración prácticamente desaparecieron. YPFB no ha podido acercarse siquiera a la intensidad de exploración del siglo pasado. Ahora se busca remediar esta falencia abriendo las zonas protegidas a la exploración pero se corre el riesgo de destrozar ecosistemas únicos e irremplazables.

La protección de la madre tierra salió por la ventana.

En el sector de la economía informal e ilegal, hay algunas novedades muy reveladoras. Según un informe de El Deber de Santa Cruz, Los narcos bolivianos están adulterado la droga peruana para aumentar su valor. Es un proceso de añadir valor agregado pero todo esto en el ilegal.

La producción mundial de cocaína se estima en 1.100 toneladas. De ese total, 200 toneladas salen de la selva de Perú. Y de esa cantidad, el 95% ingresa a Bolivia, según un informe de la Dirección Nacional Antidroga (Dirandro) de Perú .

Señala que, al cruzar la frontera, un narco boliviano compra el kilo de pasta base lavada peruana en $us 900, pero el verdadero negocio se inicia en este país.

Se mezcla fenacetina con la pasta y el peso de la sustancia se triplica, pero también se cristaliza. Si ese kilo llego a costar $us 900, al salir de Bolivia vale $us 9.000.

Las implicaciones son enormes, el dato casual de que el 95% de la cocaína de Perú entra a Bolivia explicaría la cantidad de avionetas que se operan en la región.

Otro tema que se menciona de pasada es el la fenacetina que se usa para estirara la droga.

Este químico se retiró del mercado europeo hace 15 años por hepatotoxicidad (graves daños al hígado y a otros tejidos). Además, porque lesiona los glóbulos rojos de la sangre, ocasionando una falta de oxígeno en los tejidos que puede provocar pérdida del conocimiento, depresión respiratoria o paro cardíaco.

Increíblemente el fármaco es legal en Bolivia y ni siquiera estaría en la lista de precursores. Más aún según el experto consultado por el Deber, su uso sería casi exclusivo para el narcotráfico ya que el químico puede ser sustituido por el paracetamol.

 

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