La inflación general, entre enero y octubre de 2013, llegó a 6,43%, según el reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sin embargo, según la Fundación Jubileo, para los pobres, la variación acumulada del Índice de Precios al Consumidor alcanzó a 8,06% hasta octubre.

El Diario de la Paz, asegura que durante el mes de octubre, el precio de los alimentos se incrementó en 1,48% respecto al mes anterior, continuando la tendencia al alza. La consecuencia es que se ha pasado la meta inflacionaria general fijada para esta gestión en 1,6 puntos porcentuales.

Según el reporte oficial del INE, los productos del rubro de alimentos han incidido más en la inflación general: la papa en 12,89%, tomate en 8,26% y el almuerzo consumido fuera del hogar en 1,16%.

Cuando los precios de los alimentos aumentan desproporcionadamente, la mayor consecuencia de la inflación recae sobre los más pobres, porque estas familias dedican más de la mitad de sus ingresos a la alimentación.

Los precios de los alimentos están aumentando porque la producción en el país está cayendo.

Roberto Laserna, director de la Fundación Milenio, señala en una nota de El Día de Santa Cruz, que Bolivia importa un buen porcentaje de los alimentos que consume, por lo que no se está logrando producir en la cantidad que necesita la población, siendo este factor el principal para que se eleven los precios de la canasta familiar.

“El problema de la inflación está empezando a reflejar la pérdida de capacidad productiva del país, para poder mantener una canasta alimenticia apropiada. La principal estrategia política contra la inflación no es importar de inmediato alimentos para satisfacer la demanda de la gente, sino proveer mayor producción, es decir, darle seguridad jurídica al campesino y al inversionista para que puedan producir alimentos a largo plazo”, dijo Laserna.

Añadió que los subsidios y las importaciones de emergencia no son sostenibles y a la larga pueden “causar más daños que soluciones”.

Laserna menciona dos factores muy importantes para la producción de alimentos en el país. La importación de alimentos, la seguridad jurídica para los productores y los subsidios.

Importar alimentos para subsidiarlos en Bolivia no es sólo insostenible, es perjudicial para la producción nacional.

Bajo este sistema Bolivia compra del exterior alimentos caros para venderlos a precios bajos en el país. El efecto negativo es doble, por un lado significa que Bolivia está en realidad subvencionando la a productores extranjeros en perjuicio de los nacionales, porque los productores nacionales tiene la restricción de precios o deben competir con alimentos extranjeros subvencionados por su propio Estado.

El otro tema es el de la seguridad jurídica. Este tema es decisivo y no tiene que ver únicamente con los avasallamientos de tierras productivas.

Los avasallamientos han tomado un giro grotesco. La semana pasada se anunció la recuperación de un predio en el que los avasalladores fueron retirados y los dueños legales llegaron a descubrir que su producción había sido vendida. Es decir que los avasalladores llegaron para la cosecha y luego se fueron. Así evitan invertir, cuidar la tierra, pagar impuestos y demás.

Pero la seguridad jurídica también incluye la seguridad e que las leyes no cambiaran de un día para el otro y no se prohibirá las exportaciones de productos o se congelarán los precios de los alimentos. La seguridad jurídica consiste en tener reglas claras y confiables.

El economista Armando Méndez, pronosticó que hasta fin de año se tendrá una inflación general de un 8% y una inflación de alimentos en 16%, siendo el principal motivo la insuficiente producción de alimentos ante una creciente demanda de estos productos en el país.

 

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