La decisión de invertir 4,4 millones de bolivianos en la importación de 200 mil quintales (q) de arroz pelado que anunció ayer la ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Teresa Morales está presentando repercusiones en diferentes niveles del sector productivo del país.
La semana pasada los arroceros alertaron de un alza de precios por la escasez. La respuesta, como en el caso de otros alimentos ha sido la importación. Los productores locales insisten en que el control de los precios en el mercado interno y las restricciones a las exportaciones han afectado negativamente a la producción interna de alimentos.
Es un tema que ya nadie discute en el mundo, las restricciones de este tipo se implementan esporádicamente en casos de emergencia, pero deben ser levantadas antes de que afecten la producción. Los economistas saben de este efecto negativo desde el año 300 después de Cristo, sin embargo de vez en cuando algunos países vuelven a caer en la tentación.
Los efectos tambien afectan al empleo. Según el Día de Santa Cruz, Mario Lira, vicepresidente de la Asociación de Ingenios Arroceros de Montero, señaló que los 150 ingenios que existen en todo el norte integrado necesitan por lo menos de un personal de 1.000 trabajadores, para que realicen el servicio de procesado del arroz, pero por la escasez del cereal, ahora están prescindiendo de esta fuerza laboral.
“Se producirá ese fenómeno de que nosotros vamos a despedir a la gente, porque tenemos para trabajar unos tres meses y el resto del año tendremos que parar “, dijo Lira a tiempo de denunciar que está ingresando al mercado interno arroz desde Argentina y Perú, lo que indica que agravará la situación del sector.
En tanto, Salomé Tupa, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca), comentó que la cosecha de arroz de la campaña de verano tiene un avance del 80% y se prevé que culmine este mes, con resultados adversos a los que los productores esperaban obtener, ya que el factor climático y las pérdidas no favorecieron.
“El área cultivada a nivel nacional estuvo por debajo de lo esperado, en Beni se dejó de cultivar 100.000 hectáreas y en Santa Cruz 300.000 hectáreas”, dijo Tupa.
Son los productores que anunciaron la escasez, de por lo menos 100 mil toneladas de arroz, particularmente en los meses de enero y febrero de 2014, debido a causas climáticas así como la ausencia de incentivos en el sector.
Según informaron algunos medios, el Gobierno aprobó el envío de una donación de 1.500 toneladas de arroz a Cuba como parte de su política de reciprocidad y solidaridad con el país.
El Decreto Supremo Nº 1508, del 27 de febrero de 2013, señala “Que Bolivia es un país que en la actualidad cuenta con una sobreproducción de arroz, producción que abastece el consumo interno de manera satisfactoria y que permite realizar la donación de arroz en apoyo a la hermana República de Cuba”.
El pasado viernes, la ministra Morales dijo que el abastecimiento del grano está garantizado, descartó que se deba al envío del grano a Cuba y negó que se esté exportando arroz a Venezuela.
La ministra tiene razón, la escasez de arroz en Bolivia no se debe a los envíos a Cuba ni a Venezuela. Pero si hay una relación, entre estos temas. El hecho de que Cuba y Venezuela no tengan suficiente producción de alimentos se debe a las restricciones que enfrentan los productores en esos países.
Restricciones en los precios, restricciones a las exportaciones; precisamente los factores que están afectando a la producción nacional, la diferencia es que en esos países los efectos negativos de las restricciones han tenido más tiempo para debilitar la producción.

 

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