Según una publicación estatal, el precio del kilo gancho de carne en Bolivia ha bajado a entre Bs 18 y Bs 20. Esto explicaría porque fue suspendida la importación de carne y la distribución mediante Emapa.

Aunque la medida del Gobierno para hacer frente a la fluctuación del precio continúa latente y será ejecutada si vuelve a registrarse un alza.

La información la hizo conocer la ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Teresa Morales Olivera, quien también anunció la aprobación hasta noviembre de este año de una ley para regular la ganancia de los productores, intermediarios y comerciantes en carne en la cadena productiva cárnica.

Sin Embargo, los carniceros se han mostrado incrédulos. Por un lado no creen que el precio real del kilo gancho de carne haya bajado hasta 19Bs. Al menos en La Paz, el precio sigue ente Bs 23,50 y Bs 24.00.

Según El Diario de La Paz, La venta de carne de res, a través de las tiendas de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) a Bs 19 el kilo gancho, no evitará el alza de este insumo porque la venta debe realizarse a largo plazo y los productores ganaderos difícilmente bajarán el precio, lo dijo el secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores en Carne de La Paz, Jesús Machicado.

El dirigente expresó su acuerdo en que Emapa sea la que distribuya a los carniceros el producto a un precio del kilo gancho a Bs 19, pero desestimó que los productores ganaderos puedan bajar el precio a futuro y aseguró que en la actualidad el kilo gancho se comercializa entre Bs 23,50 y Bs 24.00

“Si la carne llega a Bs 19 el kilo gancho nosotros tenemos que vender a Bs 23, pero no va a ser así porque si en tres meses la ministra (de Desarrollo Productivo, Teresa Morales) no ha podido solucionar y que lo solucione con carne de Emapa no va a resultar. Acuérdense que de aquí a unos meses va a ser otro precio”, manifestó Machicado.

No es el primero en advertir sobre el riesgo de que las medidas de frenar la exportaciones de carne Boliviana y de importar carne subvencionada de los países vecinos.

Este problema no es novedoso y debería ser de gran preocupación para Bolivia dado el ejemplo venezolano.

Las políticas de subsidios a las importaciones y controles de precios en el mercado interno han llevado a Venezuela a una situación de escasez desesperada.

Según El Deber de Santa Cruz, La presidenta de la Aduana Nacional de Bolivia (ANB), Marlene Ardaya, informó que el contrabando de alimentos y otros productos se agudiza en la frontera con Argentina (Yacuiba, Tupiza y Bermejo). El tipo de cambio de otra de las economías fallidas del ALBA, favorece estas operaciones.

Pero el aumento del contrabando explica sólo uno de los problemas del control de los precios de los alimentos. Cuando se genera escasez en Bolivia o cualquier otro país del mundo, el contrabando es una de las formas en las que se busca abastecer la demanda.

Estos alimentos se venden en el mercado negro y generalmente a un precio mayor. Y tiene la desventaja de que no hay garantías de su calidad, o de que en el caso de la carne, hayan sido refrigerados correctamente.

Según El Día de Santa Cruz, De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Seguros de Salud (Inases), al menos el 20% de los beneficiarios, (del subsidio materno) opta por vender sus subsidios y alimentar el mercado negro de este beneficio.

Con la carne subsidiada pasaría lo mismo. Una de las explicaciones es que lo que se busca es fortalecer el contrabando y los mercados informales. Pero este es un juego peligroso cuando se trata de la alimentación de los bolivianos.

 

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