El tema de la inflación ha vuelto al escenario con la nueve estimación de 0,66% de inflación para el mes de enero publicada por el INE.

Para la Fundación Jubileo, el incremento del precio de los alimentos en el primer mes de este año fue de 1,05%, la cifra más alta en los últimos 12 meses. Además, menciona que, en el eje central, Cochabamba registró la mayor inflación con 1,74%; luego están La Paz con 0,65%, y Santa Cruz con 0,44%.

El incremento de precios de los alimentos en el primer mes de este año fue de 1,05%, siendo la cifra, la segunda más alta de los últimos doce meses, según el cálculo realizado por la Fundación Jubileo, en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Estos datos han sido cuestionados especialmente cuando se trata de los precios de los alimentos. En 2008 el INE cambió la forma en la que se mide la inflación y controversialmente le redujo la ponderación a los alimentos.

Según el INE la población boliviana yo no dedica el 49% de su presupuesto a comprar alimentos, sino sólo el 39%; porque ahora también compra aparatos de línea blanca, computadoras y teléfonos celulares.

Dado que según la FAO al menos 1 de cada 4 bolivianos está mal nutrido, las cifras del INE se han puesto en duda desde su modificación.

Según Jubileo, Desde diciembre de 2006 -considerando el último dato antes del cambio de base del IPC- hasta enero de 2013, el precio de los alimentos se incrementó en 76%.

El pan es un buen ejemplo. En el cálculo del INE, el consumo promedio de la compra de pan representa 3,5%. Pero, al analizar la estructura de consumo de los hogares más pobres, la compra de pan significa el 15,5% de su estructura de gastos mensuales.

Según Jubileo, en hogares donde el jefe del hogar realiza labores agrícolas, el gasto en pan es de 11% del total, y en los hogares de personas que trabajan en construcción, manufactura o minería su gasto en consumo de pan es de 9%. En cambio, en los hogares de profesionales y directivos se gasta en la compra de este producto 3% y 2%, respectivamente.

Es decir que la cifra del INE, de que porcentaje del ingreso familiar se gasta en pan, coincide con la de este último sector, profesionales y directivos y no con el de los trabajadores del agro o la construcción, minería o manufacturas.

En otro tema, el GLP ha vuelto a hacer noticias ayer, El Grupo Operativo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) secuestró ayer en la localidad de Yucumo, Beni, 955 garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) en un comercio que las acopió ilegalmente y que las vendía a 50 y 70 bolivianos, cuando el precio subvencionado, en todo el país, es de 22,50 bolivianos.

El jefe del Grupo Operativo de la ANH, mayor David Gómez, explicó que la intervención se ejecutó cuando un camión de alto tonelaje descargaba los cilindros de GLP en el comercio y cuyo propietario no contaba con la licencia de la ANH para comercializar el carburante, informa un boletín de prensa.

Este caso aunque muy sonado contrasta con una denuncia que es literalmente miles de veces superior.

Un análisis del CEDLA plantea que: YPFB ha estado importando GLP mientras se producía un superávit.

Por si fuera poco el precio al que compraba este GLP es de US$ 1.145 por tonelada métrica. Según el CEDLA la única explicación lógica para hacer esto: comprar gas cuando se produce un superávit sería la creación de una “reserva”.

Lo que no se puede explicar es que ahora se pretende exportar esta reserva a un precio de US$ 750 la tonelada.

YPFB podría aprender algo de los comerciantes de garrafas que compran barato para vender caro. EL sistema de importar caro para vender barato dentro del país se llama subvención. El sistema de importar caro para exportar barato aun no tiene nombre. Algunas sugerencias son muy groseras para ser reproducidas.

 

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