A seis meses de la muerte de Hugo Chávez en Venezuela, están empezando a surgir algunas preguntas incomodas sobre el manejo de las políticas económicas  del socialismo del siglo XXI.

El Informe Global de Competitividad 2013-2014, elaborado por el Foro Económico Mundial, cataloga a Venezuela como uno de los países menos competitivos del mundo al ubicarlo en el peldaño 134 de una lista de 148 naciones.

Venezuela desciende tres escalones respecto al informe anterior y es el país menos competitivo de Suramérica.

Esta más que una crítica a las políticas económicas del socialismo bolivariano es una observación: cuando un gobierno toma este tipo de medidas, este es el resultado.

En un tono parecido, sólo de observación, llegan algunas críticas internas.

“Este es un Gobierno aprobado en 18 elecciones, que ha tenido éxito en lo social, pero que aún le hace falta tener éxito en lo económico”, lo sorprendente de la afirmación es quien la hace.

Es el ministro de Finanzas de Venezuela, Nelson Merentes, quien Reconoció que su país tiene la inflación más grande de América Latina, un crecimiento lento, escasez y una industria de bajo rendimiento.

En Bolivia estamos abiertamente tratando de seguir camino trazado por el socialismo bolivariano del siglo XXI por lo que vale la pena prestar atención al destino de Venezuela.

En Bolivia La economía está en proceso de transformación con nuevas regulaciones prometidas para la minería para los hidrocarburos y para la banca, además de una política parecida a la venezolana de aumentar la participación del estado en la economía.

Los resultados, como en Venezuela no son los prometidos. En Minería la nueva regulación aun no llega, pero el mundo de la minería ya ha decidido que hacer con Bolivia y esto es alejarse lo más posible. Lo demuestran las encuestas del Instituto Frasier de Canadá que asegura que los directores de empresas mineras consideran que no vale la pena invertir en Bolivia porque no hay leyes claras y no se respetan los derechos de propiedad.

En hidrocarburos la situación es diferente a la de Venezuela principalmente porque las reservas de Bolivia no se comparan porque son muy pequeñas.

Venezuela tiene las mayores reservas del planeta, mayores aun que las de Arabia Saudita. Bolivia en cambio tiene reservas que ya no serán suficientes para abastecer la demanda en 2016.

En el sistema financiero las reformas también implican un cambio importante que no necesariamente resultará en mayor eficiencia.

• El sector financiero del país, responsables de 20% del PIB, del que tanto se ufana el gobierno, ha recibido una estocada mortal.

• Los bancos han pasado a ser “prestadores de servicios” del gobierno, como ocurre con las petroleras desde 2006, que han optado por no invertir.

• En los directorios de los bancos deberá haber un representante de la Autoridad de supervisión del sistema financiero ASFI, el regulador. Aunque el delegado no tendrá derecho a voto, estará presente en el directorio y luego saldrá de la sala para convertirse en el regulador. Será juez y parte, la definición de un conflicto de intereses.

Por un lado la ASFI estaría presente en el momento de toma de decisiones en los bancos opinando y asesorando, pero luego podrán definir si las decisiones fueron tomadas de forma acertada. Esto es lo más cerca que se puede llegar a estatizar la banca sin nacionalizarla.

La nueva ley de bancos podría poner fin a la banca independiente y exitosa del país. Una banca que ha logrado la menor tasa de mora de la región está siendo reorganizada de una forma menos eficiente.

 

Comments are closed.