China está empezando a flexionar sus músculos en el mercado de de granos y alimentos en el mundo.

Según el FT de Londres, la empresa estatal China Cofco acaba de comprar el 51% de una de las mayores comercializadoras de granos a nivel mundial; Nidera, una empresa holandesa, se especializa en comerciar con América del sur.

Nidera controla una parte importante de la infraestructura de exportación de granos de America central y América del sur.

Según el FT la estatal china Cofco habría pagado US$1.300MM por el 51% de Nidera.

China ya representa dos tercios del comercio internacional de soja y se espera que las importaciones de maíz de ese país se tripliquen en los próximos 10 años debido a que su población tiene cada vez mayores ingresos y por lo tanto demandarán más carne.

El trigo se utiliza para alimentara y engordar al ganado y los pollos que alimentaran a esta población. Por lo que se espera un aumento en la producción y en los precios si esta no llega a los niveles requeríos.

Aun en el tema de los granos  específicamente el trigo en Bolivia ayer se supo que La Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios (APIA) denunció que traficantes de semillas causan pérdidas de 111 millones de bolivianos a empresas, agricultores y al Estado por el contrabando de este insumo.

Según Página Siete, La  APIA expresó su “profunda preocupación” por la persistencia del contrabando y la producción de semilla ilegal en el país, lo cual afecta al agricultor y perjudica al Estado y a las empresas del rubro que operan legalmente.

Las firmas que operan legalmente en la provisión de semilla dejaron de comercializar en el mercado nacional 40 por ciento de semilla certificada de maíz y 38.000 bolsas ilegales fueron sembradas en la temporada de invierno 2013, señala el informe de la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios.

En otro tema relacionado a la productividad agricola boliviana: Según Los Tiempos de Cochabamba,  La licencia ambiental de la represa San Antonio, a la que se responsabiliza junto a la de Jirau por las inundaciones en la región amazónica de Brasil y Bolivia, fue obtenida irregularmente, según una denuncia difundida por la prensa brasileña.

Un reportaje del periódico O Estado de Sao Paulo señala que el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) “fue engañado” al emitir una licencia sin previa verificación del impacto ambiental en la zona.

Los cuestionamientos a ambas represas datan de 2006 y surgieron antes de su construcción tanto en Bolivia como en Brasil.

El tema toma fuerza por los efectos ante la crecida del río Madera. Y llama a cuestionar por qué el gobierno boliviano no presentó ninguna objeción a los trabajos en las repesas. Sobre todo porque ya existían informes en Bolivia sobre los efectos negativos de su construcción.

Ahora las discusión en el país se ha centrado en cuanto se dará a los ganaderos para recuperar su producción. Otro de los temas es el de fiscalizar estos recursos.

Otra de la estrategias ha sido la de autorizar el desmonte de hasta 10% del bosque de la región para poder alimentar al ganado. Lo que aumentaría aun más el efecto sobre el medio ambiente y la destrucción del bosque.

Pero este es un problema que por definición será recurrente, nada indica que los efectos de este año no se repetirán en los próximos.

Los planes para ayudara  a las regiones que siguen bajo agua, deben ser planes a futuro, ya que estas represas seguirán allí en las próximas temporadas de lluvias.

En la realidad se ha cambiado la geografía de la región y esto implica grandes cambios que van más allá de planes de ayuda para una gestión. Ahora habrá que pensar en relocalizar poblaciones enteras y no sólo en alimentar el ganado.

El encontrara  los responsables de la negligencia en el Estado boliviano es importante pero no resolverá el problema de las poblaciones que ahora son parte de las lagunas artificiales creadas por las represas brasileñas.

 

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