El precio internacional del estaño sigue cayendo y se sitúa por debajo de los US$ 10 la libra fina desde el 26 de agosto. Los mercados están pesimistas sobre el crecimiento en la demanda de los países ricos y por una disminución en las predicciones para China, el mayor consumidor de estaño a nivel mundial.

El precio por debajo de los US$10 la libra fina, que a pesar de de ser históricamente alto, pone una mayor presión sobre la minería en el país ya que es cercano al costo de producción de Huanuni.

Tras la pelea entre los sindicatos de trabajadores de Huanuni y Vinto, dos empresas estatales virtualmente en quiebra, el gobierno ordenó al Banco Central hacerles un préstamo a ambas por US$ 95 millones.

La mina tiene un resultado negativo de US$ 2 millones en lo que va del año y la fundición tiene una deuda de US$ 33 millones con la mina, que le provee de mineral de estaño.

El primer gerente de Comibol que alertó sobre la quiebra de “todas” las empresas mineras estatales, Edgar Córdoba, fue destituido de inmediato, y el viceministro Eugenio Mendoza debió renunciar después de decir que era necesario “racionalizar” los salarios y la administración de Huanuni.

Hay una larga lista de renuncias obligadas y cambios repentinos de autoridades del ministerio de minería y de Comibol por dar el dato del costo real de producción o por advertir sobre la mala administración.

Invertir más dinero en una empresa que ya pierde dinero no es necesariamente algo malo. Pero para que se pueda revertir el mal desempeño se necesita también cambiar la forma de trabajo que llevó al fracaso.

Es decir que se deben hacer cambios para que el nuevo dinero invertido no se pierda también.

Según los expertos el mayor problema en Huanuni es el número excesivo de trabajadores, pero cambiar esto significa despidos, que políticamente serian perjudiciales pero son necesarios para aumentar la competitividad de la empresa que pasó de tener 700 trabajadores a tener 5000 y por lo tanto a tener más gastos que ingresos.

Este es un ejemplo de porque es difícil que el Estado sea un buen administrador de empresa. Tiene la obligación de generar empleo por lo que le resulta difícil cerrar empresas quebradas o despedir a trabajadores improductivos.

En el tema de productividad fue mencionado ayer por un informe del Foro Económico Mundial, que dice que en el último año, Bolivia bajó de la posición 98 a la 105 en el ranking mundial de competitividad, que incluye a 144 economías. A nivel regional estamos sólo por delante de Venezuela en el puesto 131, Paraguay en el 120 y Argentina en el 106.

La eficiencia administrativa del Estado se ha puesto en duda en Bolivia con el nuevo déficit que se espera para este año, a pesar de los altos precios de las materias primas.

Según el ministró de economía, la solución es aumentar las recaudaciones de impuestos, pero no se ha mencionado aumentar la base impositiva, es decir que se busca seguir exprimiendo a los pocos bolivianos que pagan impuestos, según el cálculo del propio ministro, el 30% de la actividad económica que es formal, pero no se ha planteado incluir sectores que aun no paga impuestos.

Por ahora el déficit de este año aun se podría evitar si es que la corte electoral acepta que la idea de gastar más de US$70MM en la cumbre G77 fue parte de la campaña electoral de un partido como lo habría dicho el propio presidente Morales. Si este partido paga por esta su campaña, no hay déficit, si los Bolivia paga este gasto entonces el déficit es casi inevitable.

 

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