La producción boliviana de gas natural está estancada en 62MM m3/d, con tendencia a declinar, según admiten los propios informes de YPFB. Esto le da un sentido especial de urgencia a las políticas de incentivo a la exploración en el país ahora que los mega campos encontrados el siglo pasado empiezan a entrar en declinación.

La petrolera Total E&P Bolivie informó que en 2016 se iniciarán las tareas de exploración en el bloque Azero, ubicado entre Chuquisaca y Santa Cruz. Actualmente realiza estudios preliminares.

Según YPFB, se estima un recurso potencial de cinco trillones de pies cúbicos de gas natural (TCF por sus siglas en inglés). Estas cifras son muy significativas. Por un lado representan más de la mitad de las reservas actuales de gas de Bolivia. Y extrañamente esta cifra se da antes de la exploración.

Actualmente el área es operada  por la rusa Gazprom y la francesa Total, firmas que aseguran que invertirán 130 millones de dólares en la fase de exploración. Lo que hace más extraño aun al nuncio de YPFB sobre la cantidad de gas que encontraran.

El apuro por encontrar nuevas reservas se mezcla ahora con el apuro por aumentar la inversión.

La empresa española Repsol, advirtió al gobierno y al país que ha llegado el “momento límite” para las inversiones en exploración.

Diego Días Baldoso, gerente de la empresa, recordó que hay un tiempo de maduración de cinco años para que un campo descubierto entre en la etapa de producción y que, teniendo en cuenta los compromisos de exportación, pues estamos en el tiempo límite.

Siglo 21: Todos los años, como en un ritual, el presidente y el vicepresidente repiten en los congresos del petróleo y gas que organiza, primero, YPFB y luego la CBHE, que se han dispuesto nuevos incentivos para alentar a las empresas petroleras a invertir.

Y todos los años, también como cumpliendo un ritual, las empresas recuerdan que ninguna ley se ha aprobado para crear los incentivos aludidos.

Esta vez, el momento límite coincide también con la llegada del plazo para la renovación de contratos de compra-venta de gas natural con Brasil y el incremento del volumen de los envíos a Argentina.

Los gobiernos de esos países y las empresas que se ocupan de los contratos con Bolivia han optado por no hacer exhortaciones para que Bolivia incremente su producción, pero hacen alusiones cada vez más frecuentes sobre sus inversiones para recibir gas natural licuado de ultramar.

Estas alusiones coinciden con las informaciones sobre la caída del precio del GNL en el mundo entero, consecuencia de la mayor oferta.

Mientras tanto, en lugar de aprobar leyes que consoliden los incentivos para las petroleras, los “privilegios” y “premios” de los que habló el vicepresidente, se han concentrado los esfuerzos en presionar a los pueblos originarios para que hagan conocer pronunciamientos públicos a favor de la llegada de las petroleras a sus territorios.

Pero no todos los pueblos están dispuestos a aceptar la presencia de las petroleras en sus territorios. Los que habitan la región de Tariquía, en Tarija, se han puesto firmes y dicen no estar dispuestos a  aceptar que esa reserva natural, de fauna y flora, sea dañada por la actividad petrolera.

 

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