“El petróleo no volverá nunca más a las manos de las transnacionales”, reitera el presidente Evo Morales en cada acto público. Pero la historia parece ser otra.

Desde el duro golpe que implicó para esas empresas la renegociación de los porcentajes de participación en el excedente petrolero, comenzaron a aplicar una estrategia que, siete años después, demostró ser muy efectiva: Esperar, sin hacer nada más; es decir, dejar de invertir, considera el Cedla.

El Centro de Estudios para al Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) afirma que bastaron diez años para reconducir la política económica nacional, tiempo en el que retornó la relación Estado capital y las empresas transnacionales.

El Cedla menciona los millonarios contratos de exportación de gas comprometidos, y asegura que de estas exportaciones de gs natural, sale el dinero para sostener todo el actual esquema gubernamental.

Pero el costo ha sido el de haber “re-primarizado” la economía del país, “no podemos sino ser exportadores de materias primas” dice elinforme.

Menciona también el fantasma de unas reservas en caída que han llevado al Gobierno a adoptar medidas en ese sentido.

El Cedla afirma que al anuncio oficial de realizar actividades de exploración en áreas protegidas y otorgar incentivos para favorecerlas,  hasta el congreso petrolero del mes de agosto pasado era ilegal la exploración en zonas protegidas.

A esto se sumó el ofrecimiento de diferir por cinco años el pago del IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos) a las regiones curiosamente ya aceptada por la organización que agrupa a los municipios, la Federación de Asociaciones Municipales (FAM) de los campos “nuevos”.

Toda esta rendición ante las empresas capitalistas extranjeras se refleja en lo que el beneplácito manifiesto de los representantes de esas transnacionales, que en clara reciprocidad han anunciado significativas inversiones para reponer esas reservas.

La dependencia de la economía Boliviana de las exportaciones de materias primas tiene también otro tipo de consecuencias.

El Día de Santa Cruz, menciona hoy un informe del latinobarómetro, que ha descubierto que 7 de cada 10 bolivianos no cubren sus necesidades básicas con el salario y llegan sin fondos al fin de mes y los imposibilita de tener ahorros.

Sobre el caso, el economista Juan Carlos Rau indicó que en el tema inciden estos factores: bajo nivel productivo, la inflación, falta de incentivo y promoción a las cadenas productivas, creando una economía dependiente de las exportaciones de materia prima, lo que directamente afecta a la falta de empleos, porque el campo empresarial se achica.

Según el latinobarómetro el aumento salarial resulta sólo una medida paliativa y una reposición al poder adquisitivo que la población pierde en el transcurso del año.

“Es una medida de corto plazo, porque no le aumentan el haber, el nivel salarial de los bolivianos, con relación a otros países, está por debajo de la media (…), por eso en muchos casos sólo alcanza para cubrir las necesidades básicas de cada familia”.

 

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