Según el Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), “La expansión de la frontera hidrocarburífera actual es tal, que supera de lejos las pretensiones más ambiciosas de los gobierno neoliberales”.
Estos gobiernos intentaron, dice un informe del CEDIB, consolidar en manos de las empresas extranjeras 13 millones de hectáreas de parques nacionales y bosques protegidos que son patrimonio nacional y de biodiversidad de la humanidad.
En 1999 lo habían conseguido, Sin embargo, en los próximos ocho años las 13.172.621 hectáreas entregadas a las petroleras en ese entonces, poco a poco fueron reduciéndose y para el año 2007, esa superficie apenas alcanzaba 2.884.117 hectáreas.
El actual gobierno y el proceso de cambio habría empezado su gestión con estas 2,8MM de hectáreas en manos de las petroleras.
Durante esta gestión se concentraron esfuerzos en aumentar la extracción de gas y de encontrara nuevos mercados para venderlo, preferentemente exportar. Pero no se hiso suficiente por mantener las reservas de gas. Es decir se explotó pero no se exploró, al menos no lo suficiente.
La actual crisis energética de Bolivia, es tal que la Camara Boliviana de Hidrocarburos (CBH) acaba de elaborar un gráfico donde se puede ver que las reservas harán crisis en 2016.
¿Qué hacer con las multas previstas por los contratos de venta a Brasil y Argentina?
En el caso de Brasil, se debe pagar al contado el precio del gas que no se haya enviado. En el caso de Argentina es peor aún: hay que pagar el gas no enviado pero con una multa de 15%.
La situación es desesperad, tan desesperada que el gobierno actual está dispuesto a vender a su propia madre para tratar de encontrar una salida, me refiero a la madre tierra, nuestra madre tierra.
El actual gobierno y el proceso de cambio habría empezado su gestión con 2,8MM de hectáreas en manos de las petroleras.
Hoy, el gobierno ha ampliado esa superficie a más de 24.000.000 (24 millones) de hectáreas, equivalente al 22,55% de todo el territorio nacional una extensión inédita en la actividad extractivista del país.
Según el Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), cinco de las 22 Áreas Protegidas Nacionales: Madidi, Aguaragüe, Tariquía, Iñao, Pilón Lajas y Manuripi han sido desnaturalizadas, vale decir que la afectación es tal que se compromete la razón de su creación.
Es tal la afectación des estas áreas protegidas que “es imposible pensar siquiera en acciones de mitigación que sean viables”.
• 90,8% del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Iñao (Chuquisaca) estarái en manos de las petróleras.
• 85,5% de la Reserva Biológica Y Territorio Indígena Pilón Lajas ( La Paz y Beni).
• 75,5% Parque nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi ( La Paz).
• 72,5% del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Aguarague (Tarija).
• 55% de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía ( Tarija).
Estos son los más afectados, otros incluyen al Territorio Indígena Y Parque Nacional Isiboro Sécure (Cochabamba y Beni), 35% de seste parque estaría afectado por la nuevas explotaciones petroleras (para ver la lista completa: CEDIB).
Como dice Humbero Vacaflor, “las oficinas de las petroleras están alfombradas con pieles de tigres, de todos los tigres que alguna vez las desafiaron”.

 

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