La energía es vital para la economía de cualquier país, el acceso a la energía, la disponibilidad de energía y el precio de la energía son factores esenciales para garantizar la producción de bienes y de servicios.

En Bolivia se vive una crisis energética. La exploración y explotación de petróleo en el país es mínima porque las condiciones para que las empresas vendan petróleo son muy pobres en comparación con otros países de la región y el mundo. Simplemente los precios que se ofrecen en Bolivia por el petróleo son muy bajos como para atraer inversión.

El resultado es la necesidad e importación de combustibles a razón de US$1.000MM anuales.

La crisis energética de Bolivia también abarca el gas natural. Es el gas natural para el consumo interno el que falta. A pesar de que la Constitución Política del Estado dice claramente que se debe priorizar el consumo interno, en la realidad esto no se cumple.

Las exportaciones se mantienen al máximo posible incluso si eso significa sacrificar el consumo interno.

El proyecto de producción de acero del Mutún es uno de los ejemplos más claros. Este proyecto de una empresa 50% estatal no prosperó por la falta de gas natural.

Se necesitaban 10MMm3d, YPFB dijo que solo podía asegurar 6MMm3d. Al final YPFB sólo tenía 2,6MMm3d para entregar y la socia capitalista se retiró. Los 2,6MMm3d son exportados actualmente a Argentina bajo un contrato interrumpible, supuestamente para poder destinar este gas a proyectos de consumo interno de un momento a otro.

Sin embargo, YPFB no ha puesto este gas a disposición del mercado interno a pesar de que hay varios proyectos nacionales que lo necesita.

Hay al menos tres zonas industriales que han pedido más gas, en Santa Cruz, en Chuquisaca, y en Tarija. Hay tres empresas de cemento que tienen inversiones de más de US$300MM listas para empezar bolivianas a producir cemento en cuanto de les dé una conexión de gas natural boliviano.

El daño a la economía del país es en oportunidades pérdidas, pero también en efectivo. Las autoridades han anunciado que importarán cemento para asegurar el abastecimiento del mercado interno. Es decir que se comprara de extranjeros antes que darles gas natural a las empresas bolivianas.

En países como EEUU se está aprovechando la bonanza delgas natural de esquisto, no convencional, para darle un impulso y una ventaja comparativa a la industria. Allí se les ofrece a las empresas bajos precios y abundante gas, tanto a así que están atrayendo a varias industrias a instalarse en ese país para empezar a producir manufacturas aprovechado las ventajas energéticas.

Pero otro factor de la crisis energética de Bolivia es que se está acabando el gas natural. Las exportaciones actuales son el resultado de inversiones hechas hace más de diez años en exploración y desde entonces las reservas sólo se van mermando.

Según las cifras oficiales, con el ritmo de exportación programado y consumo interno actual, empezaría a faltar gas en 2016.

Tras años de ahuyentar a alas inversiones en hidrocarburos en Bolivia, la proximidad de que falta gas para exportar finalmente ha resultado en un cambio de políticas hacia las empresas extranjeras.

Ahora se les ha ofrecido a las empresas inclusive las áreas protegidas del país para la exploración.

Se les ha ofrecido también reducciones impositivas y otro tipo de ventajas.

Un cuarto factor de la crisis energética Boliviana sería el factor externo, nuestros clientes, Brasil Y Argentina, quieren renegociar condiciones. Brasil buscara un menor precio en 2019 cuando se vence el contrato actual. Y Argentina dice que quiere menores cantidades, de hecho no está construyendo el ducto que permitiría aumentar las exportaciones bolivianos según lo acordado. Más aún, Según Siglo 21 Argentina hace 5 meses que no paga por el gas boliviano que recibe.

 

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