El precio del estaño está de capa caída y según algunos informes la producción estatal tiene un costo mayor a su precio de mercado. Oficialmente el costo de producción de estaño en Comibol es de entre US$ 5 y US$ 6 la libra fina.

Extraoficialmente se calcula que si se tomaran en cuenta los préstamos del BCB a Huanuni y otras operaciones mineras el costo real sería superior a los US$8 la libra fina. Esto es un problema porque como hemos escuchado el precio del estaño está por debajo de los US$8 la libra fina.

El tema minero se está poniendo muy incómodo para la perspectiva de la producción estatal. La caída de precios pone en evidencia las desventajas que tienen las empresas estatales para producir de forma eficiente.

Todas las inyecciones de dinero de los bolivianos en el sector aún no dan buenos resultados en términos de eficiencia.

Ayer se anunció la exportación de 80 toneladas de plomo aunque no se ha especificado que país lo comprará se mencionó a Perú y a EEUU. LO extraordinario es que s e trata de lingotes de plomo producidos en Karahipampa.

Según Pagina Siete, El ministro de minería Cesar Navarro adelantó que entre abril y mayo de este año se prevé vender otras 100 toneladas de plomo al mercado internacional, lo que demuestra que el producto es aceptado en otros países por su alta pureza, de 98,9%.

La planta de Karchipampa tiene un capacidad instalada de 51.000t anuales (son 139t diarias) según la presentación del propio presidente Morales. Es decir que las ochenta toneladas son la producción medio día de trabajo.

El anuncio de las 100 toneladas entre abril y mayo quiere decir que en dos meses se venderá la producción de algo más de medio día de trabajo.

El tema de la eficiencia en la minería es diferente al resto del sector estatal. La semana pasada casualmente ates de las elecciones regionales. La administración del sector empresarial estatal dio un giro insólito.

La Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Verónica Ramos, anunció lo que ella llamó una “decisión heroica” al despedir a 30 trabajadores de la estatal textilera, Enatex.

La explicación que dio fue brillante concisa y muy lógica: “El número ideal de personal que debe tener cada planta depende de varias condiciones: la demanda potencial que tengamos, la capacidad productiva de la planta y los mercados que vayamos encontrando” aseguró Ramos.

Este tipo de decisiones “heroicas” son poco usuales en el sector minero estatal, la última de estas se llamó “relocalización” y estuvo justificada con los mismos argumentos.

Por supuesto la escala es diferente pero la lógica es idéntica. Es algo que en el sector privado es sobre entendido: en palabras de la ministra, “El número ideal de personal que debe tener cada planta depende de varias condiciones: la demanda potencial que tengamos, la capacidad productiva de la planta y los mercados que vayamos encontrando”.

 

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