El precio de las materias primas agrícolas está en aumento y los efectos ya empiezan a llegar a Bolivia.

Según Los tiempos de Cochabamba, La Federación Departamental de Panificadores de Cochabamba (Fedepaco) descartó, por ahora, cualquier incremento del precio del pan de batalla, a pesar de que la crisis internacional de la harina impactó en el mercado boliviano, provocando que el precio del producto importado de Argentina se incremente hasta en 25 bolivianos el quintal de 50 kilogramos.

El quintal de harina argentina subió de precio de 185 a 207 bolivianos la última semana.

En el mercado internacional el precio ha aumentado en 30% desde principios de año.

En un tema relacionado al agro, la zafra de caña de azúcar está completada en 50% dicen los representantes de los ingenios de Guabirá y Unagro. Ahora lo que necesitan es que se les permita exportar los excedentes. Para no tener problemas de abastecimiento. Pero las restricciones aun persisten para la exportación.

Los avasallamientos siguen haciendo noticia en el país. Según la página de economía y finanzas de El Diario de La Paz, esta semana, tres propiedades privadas urbanas sufrieron invasiones del movimiento social “sin techo” en El Alto, a pocos días de que el gobierno legitimara invasiones de minas en el altiplano.

El gobierno estaba demorando en reaccionar ante estos atropellos, mientras los propietarios de los terrenos invadidos buscaban alguna instancia para defenderse.

La Constitución política del Estado dice respecto de la propiedad privada algo incierto: “Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o colectiva, siempre que ésta cumpla una función social.”

En ninguna parte de la CPE se aclara quién debe decidir si una propiedad cumple o no la “función social”, lo que deja abierta la posibilidad de que las invasiones lo decidan en cada caso.

Las reacciones empiezan a llegar de varios frentes.

La semana pasada Bolivia recibió la calificación del segundo peor país de América latina para las inversiones extranjeras.

Los empresarios privados bolivianos confirmaban esa apreciación del Banco Mundial con pronunciamientos y documentos en los que denuncian que no existen las condiciones para el trabajo productivo en el sector legal de la economía.

El dirigente de los industriales, Mario Yaffar, dijo que a su sector le va todavía peor que a los otros, como la construcción y el comercio, a los industriales también les afecta el contrabando.

Las empresas petroleras siguen esperando las condiciones propicias para invertir, como lo dijo hace dos semanas el presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos.

Mientras tanto, los empresarios del sector minero están en pánico después de las irregulares e imperfectas nacionalizaciones de Colquiri y Mallku Cota, dos minas que siguen creando problemas. Los mineros asalariados acaban de denunciar que los cooperativistas se proponen sub-arrendar los parajes que recibieron del gobierno en Colquiri después de haberlos asaltado.

La propia Central Obrera Boliviana ha exhortado al gobierno a poner fin a los asaltos de las minas privadas, porque atentan contra los puestos de trabajo.

La falta de seguridad jurídica se está convirtiendo en un tema central para la economía nacional.

 

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