La agencia internacional de Energía, asegura que EEUU está a punto de sobre pasar a Arabia saudita como el mayor productor de petróleo del mundo. Los dos países estarían equilibrados con una producción de 11,5MM de barriles diarios.

Según el FT de Londres la producción de petróleo líquido durante junio y agosto estuvo muy cerca de alcanzar a ala de Arabia saudita y este mes cerrará con EEUU superando al país árabe por primera vez desde 1991.

Si a esto se le suma la producción de biocombustibles, EEUU ya está superando a Arabia saudita en la producción de carburantes. Los representantes árabes aseguran que esto no les afecta en gran medida ya que ellos son el único país productor que tiene capacidad para aumentar su producción.

Esta capacidad ociosa de unos 2,5MMbd, le ha servido para regular el precio del petróleo en el pasado. Si el precio sube demasiado, ellos tienen la capacidad de aumentar la producción para equilibrar el precio.

En este momento a Arabia Saudita sólo le queda reducir aún más su producción para tratar de mantener alto el precio internacional que ha estado cayendo. Arabia Saudita es uno de los pocos países productores que puede darse este lujo, ya que otros productores dependen de estos ingresos para sobrevivir el día a día.

Venezuela por ejemplo, el país con las mayores reservas ha estado perdiendo capacidad de extracción por el mal manejo de la estatal Pdvsa. Y su economía depende tanto del petróleo que con la más reciente caída en los precios se teme que Venezuela no pueda pagar sus enormes deudas y caiga en cesación de pagos como Argentina.

En Bolivia el caso no es tan extremo aun, pero también estamos en este camino con el gas natural.

Ayer el procurador general del Estado, Héctor Arce confirmó QUE La Jindal Steel & Power inició una nueva demanda contra Bolivia ante la Corte de la Cámara de Comercio Internacional (ICC).

El tema está relacionado al gas pues la Jindal que fue traída a Bolivia en el 2007 se fue por falta de gas para la siderurgia del Mutún.

Según Humberto Vacaflor: El proyecto siderúrgico Mutún cumple una función irremplazable: sirve para saber cuánto gas natural queda a disposición de los bolivianos después de que ha sido atendida la demanda de Argentina y Brasil.

La “guerra del gas”, que se libró a principios de este siglo, se ha convertido a estas alturas en un penoso conteo de las sobras del gas natural que los bolivianos pueden disponer.

Ha dejado de valer aquello de que “el gas es para los bolivianos”. La triste realidad es que: “las sobras del gas son para los bolivianos”.

La Jindal pidió para la siderurgia del Mutún 10 millones m3/d y cuando le dijeron que eso no se podía, pues redujo sus exigencias a 6 millones, pero tampoco fue posible, porque el gobierno ofreció 2 millones. Fue cuando la empresa se fue a la India. Más lejos no podía irse.

Pues ahora, el presidente Evo Morales dice que su gobierno no ha olvidado el Mutún y que lo relanzará en 2017 usando 300.000 m3/d de gas. Es decir 3% de lo que había pedido Jindal.

El volumen equivale a 0,5% de actual producción de gas, a menos de 1% de lo que se envía a Brasil o Argentina.

Este gasómetro permita apreciar el verdadero valor que le da el gobierno a la siderurgia, a la industria de industrias en pleno auge de la industrialización.

Hay un problema adicional. Como YPFB está ahora en campaña y produce más noticias que petróleo, no le ha informado al presidente Morales que en 2017 quizá no existan sobrantes del gas porque el agotamiento de los megacampos se habrá acelerado.

Para Bolivia la falta de producción es un problema mayor que el precio del gas. El precio se mantiene relativamente alto, es la producción lo que falla pues no alcanza para cubrir las obligaciones de exportación y la demanda interna.

 

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