El precio del Estaño está por encima de los US$ 10 la libra fina, con lo que se vuelven a hacer rentables algunas operaciones a nivel internacional.

Para Bolivia, al menos para las empresas estatales, esto quiere decir que hay que vender menos. Paradójicamente, en esto resulta la política de empleados supernumerarios en Huanini. Cuando el precio del estaño sube, la empresa debe vender menos para cubrir los sueldos y salarios de los 4.700 empleados, antes de asumir 4000 cooperativistas la empresa trabajaba con 700 empleados.

La razón por la que se debe vender menos estaño, ahora que el precio esta alto, es que se debe aumentar las reservas para cuando el precio baje y no alcance para cubrir los costos fijos adicionales que ahora tiene la empresa (sueldos y salarios).

Esto no sólo asegura un estado permanente de miseria para la empresa sino que también reduce toda posibilidad de invertir en nueva tecnología, al menos con fondos propios.

Otro precio que está subiendo en el mercado de materias primas es el del petróleo esto significa mayores precios de exportación de gas natural.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la comercialización total por la exportación de gas natural, hasta el mes de agosto, alcanzó US$ 3.367,94 MM, este monto que supera en 40,30% al de igual período del año pasado.

Este aumento refleja el alza en los precios del petróleo en el mercado internacional, pero también un aumento en el volumen de venta.

El alza del precio del petróleo no es una buena noticia para Bolivia en todos los casos. Así como el precio de nuestro gas sube con el precio del petróleo así también el precio de los carburantes que importamos sube de igual forma.

Sin importar cuando sube o caiga el precio del petróleo, casi el 40% de todo lo que recibe el Estado boliviano por esta venta se va al exterior por la importación de combustibles que Bolivia no produce porque a las empresas no les interesa invertir en petróleo en el país. Esto se debe a que el precio que paga Bolivia por el petróleo es muy bajo y el riesgo de nacionalización es muy alto.

Pero el incremento en los ingresos de Bolivia por la venta de gas natural no corresponde sólo al aumento de los precios, sino también al aumento en el volumen demandado.

Según el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Álvaro Arnez, el mercado brasileño incrementó la demanda de gas natural el mes de septiembre en 27% en comparación al mes de agosto.

Por otra parte Argentina está demandando todo el gas que pude recibir por los ductos que nos comunican. El promedio de septiembre es muy cercano al máximo posible.

Aunque lo parezcan, estas no son buenas noticias para Bolivia. El alto precio del gas representa un incentivo perverso para YPFB.

Ayer se anuncio nuevamente la instalación de una nueva fábrica de Cemento en el departamento de Santa Cruz. Una fabrica que  requerirá una provisión de 10MMm3d (millones de metros cúbicos día) de gas natural.

Según ANF, de acuerdo al proyecto de factibilidad del nuevo emprendimiento industrial, se necesita la instalación de un gasoducto y la garantía del suministro, responsabilidad que depende de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

El precio que se paga dentro del país por el gas natural es menor al precio de exportación, es por esto que a YPFB le podría resultar poco atractivo invertir en un gasoducto para enviar gas natural a este nuevo emprendimiento en Bolivia.

Pero es la propia constitución la que obliga a priorizar la demanda interna, a pesar de que pague menos. En el largo plazo brindar gas natural a la industria nacional tiene muchas más ventajas que exportar ese mismo gas.

El problema aquí es que los 10MMm3d que necesita la cementera es más que el aumento de septiembre en la demanda de gas de Brasil y la de Argentina juntas.

Es más de lo que necesitaba la Jindal que tuvo que reducir su exigencia de 10MMm3d a sólo 6MMm3d. y ni así se pudo garantizar este suministro. De hecho YPFB sólo ofreció 2,6MMm3d. Con esta cantidad, la Jindal se tuvo que retirar.

A los pocos días, YPFB ofreció esos 2,6MMm3d a Argentina bajo un contrato extraordinario.

Todo esto pone en evidencia la falta de gas para el consumo interno. Bolivia vive una crisis energética.

 

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