Un reporte de la Fundación Milenio sostiene que actualmente se registra un período de declinación del “súper ciclo” de precios altos.

Según Milenio, Bolivia no tiene proyectos nuevos al margen de las actuales minas privadas en explotación que soportan más del 60% de la producción nacional; empero el sector informal de la minería (artesanal y cooperativa) crece imparable y sin control técnico, impositivo y medioambiental.

Añade también: “Los proyectos estatales (Mutún, Corocoro y el salar de Uyuni) no tienen avance significativo y hemos perdido la coyuntura favorable de precios, para ingresar a la minería de metales tecnológicos y sales industriales. Esta es nuestra realidad hoy”, señala Milenio.

En el resto del mundo, las inversiones en minería se hicieron en la cúspide de los precios altísimos generados por el súper ciclo. Ahora es más difícil encontrar financiamiento para operaciones mineras.

El tema es muy importante para la economía nacional ya que en Bolivia se reacciono de forma diferente durante el súper ciclo. En los países vecinos por ejemplo se aprovechó el súper ciclo para reformar las leyes mineras y atraer inversión.

Los proyectos mineros son de largo aliento y la inversión que se aseguró en ese periodo sigue llegando y seguirá llegando a medida que las nuevas operaciones y proyectos que empezaron durante el súper ciclo vayan entrando en operación.

En Bolivia la reacción el súper ciclo fue diferente. Los altos precios hicieron que las cooperativas, que son las menos eficiente en producción tengan rentabilidad que bajo condiciones normales no son posibles.

Normalmente los costos de producción de las cooperativas son muy altos y esto limita sus operaciones. Durante el súper ciclo los precios eran tan altos que inclusive con sus niveles ineficientes de producción sus operaciones eran rentables.

Este fenómeno no resultó en una mayor eficiencia o siquiera en inversión cooperativa en tecnología; El resultado fue una ola de avasallamientos de empresas operaciones mineras de otras empresas privadas estaban invirtiendo recursos.

Los avasallamientos asustaron a los posibles inversionistas. Cuando las autoridades debían hacer respetar las leyes y retirar a los asaltantes de minas se optó, seguramente por razones políticas del momento, por no retirar a los avasalladores y en su lugar retirar a las empresas privadas para entregar las concesiones mineras a las cooperativas avasalladoras.

El resultado es que Bolivia entró en una lista negra para las inversiones mineras. Una lista negra internacional.

El Instituto Frasier, una entidad canadiense, que realiza una encuesta a cientos de empresas mineras en el mundo y a sus principales ejecutivos elabora un ranking de los países donde es posible o deseable invertir.

La calificación de Bolivia es muy buena en términos de posibilidad geológicas. Se estima que los yacimientos son de buena ley y relativamente fáciles de extraer. Pero donde fallamos es en el tema de las condiciones de trabajo.

Le tema de las leyes laborales es una de nuestras debilidades. Pero de lejos nuestra peor calificación es la del respeto a las leyes de propiedad.

El más reciente ranking presentado el 24 de febrero pasado pone a Bolivia en el penúltimo puesto en la región detrás de Venezuela que por temas de inestabilidad política hace inviable cualquier operación minera o de cualquier otra índole en ese Pais.

 

One Response to 3 marzo 2015 – Análisis Económico

  1. Guillermo Amonzabel Aparicio dice:

    Bastante informativo y preciso