El informe de Política Monetaria del Banco Central ofrecido la semana pasada develó que Bolivia comenzó a sentir los efectos de la crisis económica internacional, a través de la caída de los precios internacionales de los productos que exporta, y principalmente de los minerales que bajaron un 20 por ciento durante el primer semestre del año, siguiéndole los bienes agrícolas en 10 por ciento y los hidrocarburos en 3,2 por ciento.

En su informe, el BCB calificó de “ligero” el repunte de las economías de Estados Unidos y el Japón, mientras que señaló que en el caso de China se advirtió en el período un “estancamiento de la demanda” de este gigante emergente. En cuanto a los minerales, el informe oficial destacó la caída de las cotizaciones de la plata y el oro, dentro de los productos de interés para Bolivia,

Mientras tanto, según ANF, El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora, informó que el 80% de los recursos que ingresan al Tesoro General de la Nación (TGN) es recaudado por impuestos, lo que implica que el país ya no depende de los precios internacionales de las materias primas.

Es una extraña contradicción porque al parecer El ministro Catacora no sólo desconoce los informes del BCB sino que no toma en cuenta que las empresas que tributan en Bolivia también dependen de la demanda internacional para sus ingresos.

Hoy lunes, como es costumbre en este espacio, veremos la más reciente edición de la carta informativa Siglo 21.

La saga de la fuga de Róger Pinto tendrá un final demorado, pero es casi imposible que el senador pierda el asilo brasileño antes de que la prensa independiente de ese país haya causado un daño irreparable al gobierno boliviano.

La revista “Veja” en un artículo, firmado por Duda Texeira, revela estar en posesión de los documentos a los que aludió el senador Pinto antes de asilarse.

Según esos documentos, no solamente el ministro Juan Ramón Quintana, sino el embajador Jerjes Justiniano, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, tendrían nexos con el narcotráfico.

El caso del senador Pinto sigue poniendo presión sobre la relación diplomática de Bolivia con su mayor socio comercial que es Brasil.

En el tema del gas Siglo 21 recuerda el pedido de los petroleros de quitar los desincentivos a la inversión. Y advierte de un Desincentivo nuevo.

Está en preparación un Decreto Supremo que refleja la intención de reducir el consumo de gas natural vehicular aplicando una tasa que castiga a quienes vendan mayores volúmenes.

Para Desalentar el consumo: Se propone modificar el régimen de precios definido en el DS 29629 de 2008. Instalando una escala de precios que castiga a quienes más gas natural venden.

Una tarifa reducida sería para quienes vendan gas natural hasta 3.000 MMp3/mes.

El precio subiría para quienes vendan entre 3.000 y 10.000 MMp3/mes, y subiría aun más para quienes vendan más de 10.000MMp3/mes.

Siglo 21 afirma que según algunos expertos, estas políticas son de cocción lenta y que en este caso se trata de desalentar la venta de gas vehicular.

Parece una contradicción que, mientras se hace propaganda para alentar el uso del GNV se esté preparando medidas que limiten la venta.

Ni siquiera a nivel internacional Bolivia tiene este tipo de estructura de precios. Brasil que compra más gas que Argentina, paga menos por el gas que argentina. Este es un incentivo a vender más. Mientras más compres menor es el precio. Un precio al por mayor.

Sin embargo, el nuevo proyecto de ley para la venta dentro del país sugiere que para los distribuidores mientras más compren más caro será el gas. es un precio al por mayor que es más alto que el precio al por menor. Es la definición de un desincentivo para vender.

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