Siglo 21 trae esta semana un informe excesivo de un encuentro con el latino más rico del planeta.

Carlos Slim tiene las ideas claras en temas de la economía, como es obvio.

En el XIII Foro Iberoamérica realizado en Cartagena, dijo que los países europeos que están en problemas deberían vender sus empresas estatales.

Pero venderlas a empresarios privados, para que ellos se interesen en la salud de la economía por las inversiones que hagan.

Como si lo hubieran escuchado, los ejecutivos de la línea aérea Avianca, de Colombia, están ahora por cerrar el acuerdo para la compra de la línea aérea estatal portuguesa.

Impresiona la claridad de ideas que tiene también el señor Slim sobre otros temas.

Dice que la verdadera distribución de la riqueza en los países pobres no es mediante el asistencialismo, sino mediante el empleo. Pero un empleo bien capacitado y bien pagado.

Por lo tanto, lo que deben hacer los gobiernos es crear sistemas de educación para que la gente aprenda oficios o profesiones modernas, por un lado, y empeñarse también en crear el clima apropiado para las inversiones.

Slim no cree en las cifras de la CEPAL sobre el crecimiento de la economía de los países de América latina.

Pero dice que la región tendría que beneficiarse de las bajas tasas de interés que van a existir en el mundo por algunos años como consecuencia de crisis de los países industrializados.

Bolivia lo acaba de aplicar con la reciente emisión de Bonos. A pesar de las declaraciones del vice presidente Álvaro García, cuando estaba empezando su mandato en 2007, en sentido de que Bolivia sería el primer país en que se logre derrotar al capitalismo, ahora Bolivia está abrazando algunos de los principios básicos del capitalismo.

Como ejemplo de lo lejos que estamos de ser el país en el que se logre derrotar al capitalismo, como decía el vicepresidente, el ministro de economía y finanzas Luís Arce dice que: “hemos sido como Gobierno la punta de lanza. Hemos abierto la puerta del mercado de capitales para Bolivia”.

Se refiere, por supuesto, a la colocación de US$ 500 MM en bonos en el mercado internacional.

Según los tiempos de Cochabamba, el ministro aseguro ayer que “Hemos abierto una puerta no solamente para nosotros, para las empresas públicas y para el sector privado que pueda acceder al mercado de capitales que es inmensamente grande y que Bolivia no pudo aprovechar por más de 20 años”.

Es una buena idea aunque opuesta el principio de lucha contra el capitalismo. Bolivia se ha estado endeudando a un paso casi sin precedente, se podría argumentar que el endeudamiento durante la dictadura de Banzer fue mayor en términos relativos.

Tras la condonación de deuda que se concreto tras años de negociaciones en 2006 y 2007, según el BCB Bolivia en 2011 ya había vuelto a superar los montos adeudados en 2006 a pesar de las condonaciones y no siempre en condiciones favorables, es decir no siempre con tasas de interés bajas.

El tema de entrar a los mercados de bonos internacional, si es aceptar la derrota en la lucha contra el capitalismo, pero también tiene beneficios. Como la transparencia en las cuantas que deberán acompañar a las emisiones de bonos de las empresas estatales.

 

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