Bavarian Motor Works la fábrica de autos alemana, que todos conocemos como BMW ha anunciado la instalación de una nueva planta de para procesar fibra de carbono, para usar en sus nuevos modelos de automóviles i3. Se trata de un vehículo eléctrico.
Nada de esto suena extraordinario; lo extraño es que ha escogido, instalarla en Washington EEUU, aunque tendrá que enviar toda la producción de vuelta a Alemania, la planta que costará US$100MM, será instalada en EEUU por los bajos costos de la energía.
Esta es una de las ventajas que tiene EEUU y que ha estado promoviendo desde la revolución del shale. El gas de esquisto o de lutitas. EEUU ha decidido usar el bajo costo de la energía como una herramienta para atraer a las inversiones industriales a su país. La idea final es por supuesto incentivar el crecimiento económico.
En Europa, ya hay algo de preocupación porque están perdiendo competitividad y por lo tanto están perdiendo oportunidades.
Wolfgang Eder, el director Voestalpine, una empresa siderúrgica Austríaca anuncio recientemente la instalación de una nueva planta producción de hierro esponja, que es un paso previo para la producción de acero.
La planta que tendrá un costo de €550MM, será instalada en Texas EEUU y la producción será enviada de vuelta a Austria para ser procesada y convertida en acero de alta calidad.
La razón por la que se ha escogido Texas, es básicamente la misma, EEUU tiene energía barata, el precio del gas natural en EEUU es cuatro veces más bajo que en Europa, y el año pasado el precio de la electricidad fue más o menos la mitad.
Para EEUU esto no es una casualidad es el resultado de años de inversión en el desarrollo de tecnología que le ha permitido reducir el precio de su energía.
El caso de la siderurgia austríaca, acerca el problema a Bolivia. En Bolivia el mayor proyecto siderúrgico de nuestra historia, y algunos dirían el único, se derrumbo por la falta de gas natural.
Los expertos dicen que con el nivel de consumo actual de las reservas de gas natural, Bolivia se quedaría sin suficiente gas para abastecer el consumo interno tan pronto como 2016, pero la falta de gas para el mercado interno ya es una realidad.
Aunque exportamos 30MMm3d diarios a Brasil y 17MMm3d a Argentina, Bolivia atraviesa una crisis energética. Y es que no hay gas para el consumo interno, como lo demostró el fracaso del proyecto del Mutún, que ahora está en manos del Estado.
Según los tiempos de Cochabamba, El presidente del Directorio de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), Ricardo Cardona, anunció que se ultiman los trámites administrativos para recibir un crédito interno de 30 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación (TGN), con el objetivo de aumentar la producción de hierro a 2 millones de toneladas métricas en 2014.
Aquí se debe hacer una aclaración, Cardona no está en realidad hablando de hierro, sino de mineral de hierro, es decir tierra con alto contenido de hierro.
Según Cardona, todo el mineral está comprometido para su exportación a Paraguay y China. Esto es porque allí se lo convierte en hierro esponja y en acero refinado; allí si hay las instalaciones y la energía para procesar esta tierra con alto contenido de hierro.
A la fecha, la estatal ESM opera sólo en el 50 por ciento del yacimiento del Mutún, en Santa Cruz, porque el resto del cerro aún está sujeto a un proceso de conciliación entre el Gobierno boliviano y la compañía india Jindal Steel.
En Bolivia no es el precio del gas lo que hace imposible la instalación de industrias que usan mucha energía, sino la falta de gas.

 

Comments are closed.