El precio del petróleo está cayendo en EEUU, pero las señales de recuperación en la demanda de Europa, ha logrado mantener el precio del Brent.

En Bolivia el tema de los subsidios a los hidrocarburos ha vuelto a las portadas y a acaparar titulares.

Según ANF, Un expresidente de la Cámara de Transporte Pesado Internacional de El Alto, Gustavo Rivadeneira, presentará en próximos días una propuesta al Gobierno para levantar la subvención del diésel, debido a los controles y decomiso de combustible por parte de efectivos militares.

Después del fallido gasolinazo de navidad de 2010, cuando el presidente Morales explicaba que su gobierno había cometido un error al tratar de elevar el precio de los carburantes de forma tan abrupta, dijo que buscarían que la población pida que se eleven los precios de los carburantes.

Esta era una idea difícil de asimilar, pues sería muy difícil que los bolivianos le pidan por favor al gobierno central que eleve el precio de los carburantes. Pues el día llego, pero no porque la población vea que los subsidios son dañinos para le economía del país, sino porque los controles fronterizos son tan ineficientes, que sería mejor pagar más por el diesel que seguir sujetos a estos controles tan ineficientes.

Para Rivadeneira, estos controles perjudicarían al transporte pesado, pues afirma que los efectivos militares no tendrían la capacidad técnica para valorar cuanto combustible extra debe llevar un camión de alto tonelaje para viajar al exterior. Según su experiencia, cada camión debería cargar 100 litros de combustible extra para poder llegar a su destino sin dañar su motor.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en 2012, Bolivia destinó 15 de cada 100 dólares de sus importaciones, a la compra de carburantes, en especial de diésel.

En 2012, el Estado pagó 1.233 millones de dólares por la compra de combustibles , según estos datos.

De acuerdo con la información oficial, el año pasado el valor total de las importaciones nacionales fue de 8.172 millones de dólares. El 15% se destinó a traer carburantes para el mercado.

Hasta mayo de este año el Estado gastó más de 410 millones de dólares. La importación de diésel demandó 362 millones de dólares.

La proporción está cayendo el mismo ejercicio aplicad a años pasados llegan a casi un tercio de los ingresos por las exportaciones de gas natural que se destinaban a la importación de carburantes.

Es decir casi uno de cada tres dólares que recibía el país se iba en comprar diesel y otros carburantes.

Mientras tanto los esfuerzos por aumentar la producción interna de algunos carburantes siguen paralizados. Según El Deber de Santa Cruz,

Fallas técnicas frustran las operaciones en Río Grande. Según la nota, desperfectos detectados en un filtro serían la causa del retraso de las operaciones. El Ministerio de Hidrocarburos pide un informe técnico.

Los sobreprecios en las instalaciones y las contrataciones sin licitación, no han logrado que las plantas de procesamiento trabajen según lo programado.

 

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