PT Timah, la tercera productora de estaño más grande del mundo, ha vuelto a vender estaño tras el aumento en el precio del metal que ha revertido la caída en los precios que había llevado a varias empresas en  Indonesia y Malasia a paralizar sus ventas.

La política de dejar de vender cuando el precio es muy bajo, tiene como intención lograr que el precio suba. De hecho es exactamente lo que esperan lograr los grandes productores.

En Bolivia hay una política diferente. Cuando el precio está muy bajo hay que vender más. La lógica detrás de esta táctica, es que cuando el precio baja se debe vender más para ganar lo mismo.

Pasa que el día a día en la minería estatal que domina la minería de estaño en el país, tiene que lograr pagar sueldos a muchos empleados, muchos más de los que se necesita para el poco mineral que se exporta.

Las ganancias de la Empresa Minera Huanuni cayeron en 50% y si el precio del estaño no sube a 15 dólares la libra fina la reducción seguirá hasta fin de año, dijo su gerente general, Marcelino Quispe.

La estatal tiene miles de trabajadores excedentarios que elevan el costo de producción. Más aun la presión que ejercen por simples números hace que la empresa no pueda asumir la política de esperar a que los precios suban.

Las expectativas de los ejecutivos de la empresa malaya PT Timah, estiman que el precio del estaño llegue a US$ 10 la libra fina a fin de año. Lo que sería una buena noticia para las empresas bien administradas. Pero aparentemente no sería suficiente para que Huanuni tenga utilidades.

En Bolivia la minería está bajo presión por varios frentes. Los trabajadores mineros sindicalizados demandaron, el lunes, al Gobierno aprobar un Decreto Supremo que sancione los avasallamientos de yacimientos mineros por parte de cooperativistas o ayllus originarios y garantice la inversión. Lo dijo el secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros, Miguel Pérez.

“No seremos responsables si se produce una nueva confrontación, porque no podemos soportar más avasallamientos.”, dijo.

Según el dirigente los conflictos registrados en los pasados meses pusieron al descubierto la “falta de políticas y sanciones para los avasallamientos, en particular a yacimientos del Estado”.

La observación cierta, pero se queda corta por estar limitada al sector estatal. Los mismos avasallamientos han puesto a Bolivia en la lista negra de la inversión minera en el ámbito internacional.

El instituto Frasier de Canadá duce que los empresarios mineros de más alto nivel consideran que la falta de protección al a propiedad de los yacimientos es tan grave que son las peores a nivel mundial.

La falta de protección de estos derechos de propiedad también pone a Bolivia entre los 3 peores a nivel mundial en el nuevo informe sobre facilidad de hacer negocios del BM.

Ahora que los avasallamientos empiezan a afectar a las empresas estatales, la política del gobierno de dar la razón a los avasalladores y los secuestradores, se ha convertido en un arma de doble filo.

En otro tema importante para la economía nacional se ha puesto en evidencia algunas cifras que podrían explicar la falta de productividad de algunas empresas estatales.

Según el estudio a siete años del IDH ¿en qué se gastan los recursos? de la Fundación Jubileo.

Este año, de las recaudaciones percibidas del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), la administración del Gobierno destina el 3% de esos recursos a la inversión pública y el 97% al gasto corriente.

Estas cifras muestran una política diferente al discurso oficial de favorecer la inversión. Aquí “los numeritos cantan”.

 

Comments are closed.