Los expertos de Goldman Sachs aseguran que el precio del petróleo en EEUU, el West Texas Intermediate (WTI) caería hasta US$ 75 el barril y el Brent hasta US$ 85 el barril en el primer trimestre del próximo año.

Para el segundo trimestre el WTI podría llegar hasta los $us 70 y el Brent hasta los $us 80 el barril cuando el exceso de suministro sea más pronunciado, antes de regresar a los niveles del primer trimestre.

En Bolivia se insiste en que la economía del país está blindada y que esta caída no afectará a nuestra economía.

En el resto del mundo las autoridades de países, que como el nuestro, dependen de los ingresos de las ventas de hidrocarburos, están en alerta.

El Gobierno de México anunció el ayer que revisó a la baja su cálculo para la cotización de la mezcla mexicana del crudo para el presupuesto de ingresos del próximo año. Ahora proyectan un precio promedio de US$ 79 por barril. El presupuesto para 2015 había sido enviado al senado con una predicción de US$81 el barril.

Para Venezuela es tema es aún peor. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Deutsche Bank, Venezuela y Argelia comparten el segundo lugar en Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) cuando se trata de dependencia del alto precio del petróleo.

Venezuela y Argelia necesitan un precio de equilibrio de US$121 por barril, mientras que Irán, otro de los aliados ideológicos del gobierno nacional, debería aspirar a vender su crudo en unos US$140 como mínimo.

Con un precio por debajo de esta cifra, estos países necesitan de prestarse dinero para cumplir con su presupuesto.

En Bolivia, el economista Carlos Schlink ha señalado que el impacto que tendrá el precio del petróleo será directo, y afectaría alrededor de US$ 700 MM, que perjudicará económicamente a municipios, universidades, gobernaciones y gobierno central.

Según Schlink “El precio del gas que se vende a Brasil y Argentina está indexado directamente con el precio del petróleo” y que “La renta petrolera en el país, equivale al 54% de los ingresos tributarios, 33% de la inversión pública, un 8% del PIB”.

En argentina el nuevo reducido precio del petróleo tiene un efecto positivo pues según las autoridades reduce la cantidad de dólares que salen de ese país para comprar energía.

Esta es una alusión a Bolivia que es uno de los países que le vende energía en forma de gas natural.

Sin embargo, en Argentina están preocupados pues el bajo precio del petróleo podría poner en riesgo las inversiones en exploración y producción de gas y petróleo en Vaca Muerta, el nuevo proyecto estrella de YPF.

Con menores precios es más difícil encontrar inversionistas. No es que no haya inversionistas, sino que piden mejores condiciones para invertir.

Este es un tema muy importante para Bolivia ya que aquí también se busca incentivar la inversión en el sector del gas. Según YPFB con las reservas actuales la producción en Bolivia empezaría a caer en 2016.

Según estas cifras para el 2019, cuando se vence el contrato con Brasil, el gas de Bolivia ya no alcanzaría para abastecer al mercado de Brasil, Argentina y el interno. Actualmente es sólo en mercado interno el que sufre de escasez como lo demostró el fracaso del Mutún y las cementeras de Santa Cruz.

El bajo precio del petróleo afecta a las inversiones que Bolivia necesita para encontrar más gas, sobre todo porque el estado se niega a invertir pos sí sólo en exploración y sigue buscando socios extranjeros.

 

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