El escandalo diplomático que representa la desaparición de Martín Belaunde está haciendo de distracción de una serie de cifras sobre la economía. Aún no está clara la forma en la que este tema que le ha costado a el cargo a un ministró.

El tema distrae de la principal negociación que Bolivia debería tener en este momento con Perú que es la referida al ferrocarril bioceánico, que financiado por China, no pasaría por Bolivia en su diseño actual.

Las relaciones con Brasil que es la otra mitad de esta negociación quedaron dañadas por otra fuga bajo las narices de las autoridades nacionales en este caso la de Pinto que resulto en que ahora no tenemos embajador en Brasil, nuestro principal socio comercial.

La anterior ocasión en la que Bolivia decidió ignorar a Brasil en sus proyectos resultó en la construcción de represas que ahora inundan territorio boliviano en temporada de lluvias. Los efectos del ferrocarril bioceánico podrían ser aún más importantes para la economía nacional.

El tema económico más mencionado por la prensa nacional en esta jornada es el referido a un nuevo informe difundido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que asegura que en Bolivia la llegada de capitales privados extranjeros, a Inversión Extranjera Directa (IED), bajó 63% la pasada gestión.

El informe es regional y muestra una caída generalizada de la Inversión Extranjera Directa (IED) que cayó 16% en 2014. La tendencia regional es a la baja.

Para Bolivia el tema es importante pues llega en un momento en el que el gobierno busca socios para invertir. Busca socios nacionales como internacionales pero por ahora Bolivia no luce como un buen lugar donde invertir.

En los últimos años se realizaron varias nacionalizaciones y desinversiones en el país, situación que se tradujo en una reducción de la inversión extranjera directa, señala el informe de la CEPAL 2015.

A pesar del potencial de Bolivia hay varios indicadores que muestran la caída de la inversion interna como la reducción del área cultivada en el país. Esto es el resultado de una serie de políticas de desincentivo a la inversión en el agro como la fijación de precios en el mercado interno y la competencia desleal que representan las importaciones de alimentos por parte de la empresa estatal de alimentos.

Claro que un peor desincentivo para la inversión en el agro es la prohibición de la exportación de algunos productos.

Un desincentivo aún más fuerte es la falta de seguridad jurídica y física que representan los avasallamientos y asaltos a tierras productivas. Algo parecido pasa en el sector minero.

Todo esto claro se refiere a la economía formal a la economía que figura en las estadísticas. La economía informal la economía ilegal tiene otras tendencias. Más aun los desincentivo a al sector formal se traducen en incentivos a la informalidad y la ilegalidad.

En este tema La empresa Enatex ha dado un giro que muestra cuan fuerte es la tentación de lo informal. La empresa ha empezado a vender en puestos ambulantes y mientras las ventas son con factura tratan de emular a al sector informal que vende ropa usada de contrabando en las calles ferias ambulantes del país.

 

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