Según ANF, la publicación “Panorama fiscal de América Latina y el Caribe. Reformas tributarias y renovación del pacto fiscal” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), da cuenta que varios países de la región, en el período 2003-2010, aumentó la participación del Estado en las rentas económicas y en el aporte fiscal relativo de los sectores exportadores de los recursos no renovables (minerales e hidrocarburos), en contraste con el periodo anterior, es decir entre 1990-2003.

Bolivia es uno de los países beneficiados, y en ese contexto, el panorama general cambia cuando se observan los ingresos fiscales totales de los países de la región, ya que varios de ellos complementan su carga tributaria con una importante recaudación no tributaria proveniente de otras fuentes o de la explotación de recursos naturales.

Según la CEPAL, Trinidad y Tobago es el país latinoamericano que exhibe el mayor grado de dependencia fiscal respecto de los recursos naturales, con una participación relativa de 45,8% de los ingresos totales durante el trienio 2009-2011. Le siguen Venezuela con 40% de dependencia, Ecuador (34,5%), México (32,5%) y Bolivia (29,9%).

De acuerdo con la CEPAL, el aumento en la carga tributaria de la última década se debe a varios factores, entre ellos, la aceleración del crecimiento económico mundial; el sostenido aumento del precio internacional de los productos básicos y minerales entre 2002 y 2009, que incrementó los ingresos fiscales en varios países de la región;

Estos son factores externos que explican también porque el Banco Mundial está pidiendo que las economías de América latina se preparen ara la volatilidad de los precios de las materias primas.

El alza de los precios en los últimos años ha dado a los países exportadores como Bolivia un fuerte impulso económico. El alza de precios de los últimos 7 años es tan grande que no hay un precedente histórico, ha sido llamado un súper ciclo.

Este súper ciclo, ha generado ingresos extraordinarios sobre todo en los países que han sabido aprovechar este enorme incremento en los precios de las materias a  través de impuestos a las ganancias extraordinarias.

En otros temas, La Cámara de Transporte Pesado de la ciudad de El Alto advirtió ayer que de no tomar las previsiones necesarias y sin un “blindaje económico” a los empresarios nacionales, Bolivia corre el riesgo de convertirse en un “cobrador de peajes” para todo el tránsito carretero que atraviese el país.

El problema se hace aun más difícil si se toma en cuenta que los productos de otros países tendrán mayores facilidades para salir del país que los nuestros.

Un claro ejemplo es lo que está pasando con el azúcar.

Los azucareros iniciarán a partir de la segunda quincena de abril la zafra cañera 2013, pero con la penosa situación de no haber logrado exportar por completo el excedente del 30% de la producción total del 2012.

El excedente del 2012 asciende a 11,8 millones de quintales de azúcar, de los cuales casi cuatro millones de quintales resultaron para ser comercializados en el mercado externo, lo que equivale a 180 mil toneladas.

De mantenerse la situación de prohibición a las exportaciones los productores nacionales del agro podrían estar ante una situación en la que verían pasar los camiones del Brasil y Argentina para llegar a puertos del pacífico, y de productos chilenos y peruanos al Atlántico. Mientras su propia producción no puede salir ni siquiera hacia los vecinos.

 

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