A pesar de la bonanza de precios de los minerales la comercialización de la producción nacional no va muy bien.

Los resultados de las más reciente estadísticas mineras presentadas por el INE que muestran que el año pasado, el país comercializó minerales por un valor de 2.071 millones de dólares, monto menor en 14 % con respecto de 2011, cuando se facturaron 2.420 millones. En tanto que los metálicos bajaron de 849 a 692 millones una caída de 18,5%;

Mientras que la exportación de amalgamas y desechos de oro aumentó de 189 a 1.099 millones es decir que se multiplicaron por 6.

La exportación de plomo cayó en 35%, una reducción de 83,29 millones de dólares. La factura fue de 157,68 millones y en 2011 llegó a 240,97 millones.

El zinc descendió en 22% pues en 2011 se registraron 944,17 millones en exportaciones a diferencia de los 736,79 millones de 2012.

Las ventas de estaño en 2012 bajaron en 11,68 millones de dólares, lo que supone un descenso de 17% en relación a 2011.

El valor de exportación de la plata bajó casi 10% ó US$97 MM, considerando que en 2012 se facturó 986 millones, mientras que en 2011 sólo 1.083 millones.

Página 7 menciona hoy, el libro Los dilemas de la minería interpela a la sociedad con respecto a la situación de un sector crítico para la economía nacional.

El libro asegura que el mayor problema no es tanto la incertidumbre por la inestabilidad de los precios, ni siquiera es la lucha fratricida de las facciones de mineros.

La cuestión medular es la baja competitividad de la minería boliviana y el déficit de inversiones. Éste es el tema central de los estudios de Henry Oporto, Dionisio Garzón, Jorge Espinoza y Pedro Portugal, reunidos en el libro Los dilemas de la minería, Fundación Pazos Kanki (2012).

Hoy lunes, como es costumbre en este espacio, veremos la más reciente edición de la carta informativa Siglo 21

Nadie ha podido resolver hasta ahora el drama de la fundición de Vinto, pero lo más curioso es que nadie quiere hablar siquiera del tema.

La crisis, revelada por Siglo 21 en su edición anterior se origina en un contrato suscrito por algún funcionario desprevenido, o directamente ignorante de cómo operan las transacciones de compra-venta de minerales.

Firmar un contrato CIF para entregar estaño metálico en la China resultó siendo un desastre para la empresa.

Lo malo es que se trata de una empresa que compra, a su vez, el mineral de estaño de la mina Huanuni, de cooperativas y de mineros chicos.

Si en diciembre el sindicato de Huanuni hizo saber que Vinto estaba en peligro de quiebra inminente, y en enero lo repitió la Central Obrera Departamental (COD) de Oruro, es porque la situación es comprometedora.

Vinto necesita dinero para pagar por el mineral que compra pero además necesita dinero para pagar a sus trabajadores: no está cumpliendo con ninguna de esas responsabilidades.

Que las autoridades no se den por aludidos o que los medios masivos no se interesen por el tema no disminuye la gravedad del momento.

Una de las razones por las cuales las autoridades evitan el tema es que no quieren admitir que esta crisis se presenta cuando el estaño está en sus mejores precios de toda su historia: ahora en US$ 11,40/libra fina.

Vinto podía haber quebrado hace diez años, cuando el precio estaba en US$ 1,75/libra fina, pero sobrevivió. La crisis llega ahora que el precio está rondando US$ 11,40/libra fina.

 

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