El tema del aumento del salario para los trabajadores de Bolivia aún no se ha resuelto. Este viernes el presidente Evo Morales y la Central Obrera Boliviana (COB) iniciarán un diálogo para negociar su pliego petitorio, en el que se pide, entre otras demandas, un incremento salarial de acuerdo al costo de la canasta familiar, que asciende a los Bs8.300.

Las ofertas del estado han estado relacionadas a la tasa de inflación, pero desde que se cambió la forma de medir la inflación en 2008, los trabajadores ya no creen en la tasa de inflación oficial como un reflejo verdadero de la forma en la que cambian los precios reales.

Una de las pautas para que se deje de creer en las cifras oficiales de la inflación es que cuando llegó el gasolinazo fallido de la navidad de 2010, el índice de precios al consumidor oficial apenas registró un aumento de 1,7 y 1,9% cuando todos los bolivianos vieron que los precios en realidad aumentaron mucho más.

Esta es la razón por la que los trabajadores sindicalizados de la COB quieren plantear el tema desde el costo real de una canasta familiar que según sus cálculos es de Bs8.300 mensual.

Sin embargo hay un tercer jugador en esta pulseta, que son los empresarios privados del país que deben acatar la decisión final sobre el incremento salarial.

Según página siete, El empresario y líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, propuso ayer que el incremento salarial para la presente gestión sea de 5% como parámetro para que, a partir de ese porcentaje, cada empresa pueda incrementar el sueldo a partir de su crecimiento.

Esta es una antigua propuesta de los empresarios que dice que cada empresa debería aumentar los salarios de acuerdo a sus posibilidades.

Pero hay algo más. Según Doria, “Los trabajadores tendrán que recibir un incremento por encima del 5% que refleje el crecimiento de su sector, no debe ser que la economía tenga un crecimiento y que se benefician los otros factores y no trabajadores”.

Esta propuesta podría poner en evidencia cuáles son los sectores de la economía nacional que realmente están creciendo más que los otros.

Bajo esta lógica el sector burocrático estatal que está creciendo de manera muy fuerte tendría que reflejar este crecimiento en los salarios que paga.

Mientras que el sector productivo del país tendría que mostrar un aumento menor en sectores como las empresas estatales.

Se daría una fuerte diferencia entre los petroleros donde el crecimiento sigue la suerte del precio internacional del petróleo y ha estado mejorando. Y el caso de la Minería estatal las cosas serían muy malas para los trabajadores dado que el sector está perdiendo productividad.

Claro que es posible que la propuesta de Doria tenga un componente político, al fin y al cabo, es un líder opositor, y esta diferenciación del aumento en el salario pondría en evidencia las diferencias entre sectores. En minería el sector privado tendría un aumento, mientras que los estatales quizá terminen con una reducción salarial.

De alguna forma pero el problema del aumento salarial para este año se debe resolver pronto, el mes de Marzo ya llega a su fin y cualquier decisión será retroactiva hasta enero, por lo que las empresas tendrán que destinar mayores recursos al pago de salarios retrasados, lo que deja a las empresas una incertidumbre de cuánto dinero realmente tienen para operar e invertir.

Esta incertidumbre sobre los salarios es perjudicial para las empresas y sus operaciones y también para los trabajadores.

 

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