El 2013 cierra y en el balance fue un gran año para algunas actividades en el país, pero estas no son necesariamente buenas noticias.

Mientras las actividades legales en el país se quejan por la falta de seguridad jurídica hay un sector de la economía Boliviana que tiene mucho que festejar en el cierre del 2013.

Las actividades económicas ilegales, e incluso las delincuenciales, acostumbradas a vivir en la incertidumbre, tuvieron un buen año.

Los cocales ilegales invadieron los parques nacionales, según denunció el propio presidente Morales.

Los cocales autorizados y los no autorizados tuvieron mejores cosechas debido a la aplicación de prácticas modernas, como el riego a goteo, y los fabricantes de droga mejoraron el rendimiento de sus factorías.

Con igual superficie de cocales ahora se produce más coca y más droga. La ley de la coca ha sido congelada hasta después de los comicios.

Las cooperativas mineras siguen sin pagar impuestos y así estarán hasta que pasen las elecciones, según lo ha decidido el presidente Morales.

El contrabando sigue creciendo, y en las instalaciones de la Aduana se denuncias robos. Quince toneladas de oro salen de Bolivia todos los años por encima de las siete que se producen en el país, efecto del lavado mutuo de oro por droga.

Los más favorecidos podrían ser los tomatierras como se conoce a los saltantes de tierras agrícolas productivas del oriente o Avasalladores como se conoce a los asaltantes de minas en el occidente.

Si estos toamtierras y avasalladores representan un fuerte daño a las empresas bolivianas que ya están operando en el país, son un desincentivo enorme para las empresas que están considerando invertir.

Según la página de economía y finanzas de El Diario de La Paz, Este clima de inseguridad fue reflejado por el informe Doing Business del Banco Mundial, en que califica a Bolivia como uno de los peores países de la región para hacer negocios.

Al comenzar este año, el gobierno del MAS se negó a suscribir un documento de la CEPAL por el que los países de la región daban seguridades jurídicas a las inversiones privadas.

Y al cerrarse el año, el presidente Evo Morales admite que la tierra que él tiene en el Chapare no fue comprada a sus dueños, sino simplemente ocupada.

Para el sector legal de la economía Boliviana el año que termina no fue tan alentador como para las actividades ilegales.

La Confederación de Empresarios Privados, a su vez, denunció que el gobierno somete al sector económico privado a un verdadero “acoso tributario”.

Mientras se sigue esperando la llegada de la ley de inversiones y la ley de minería y la ley de hidrocarburos.

Una ley que si llego este año es la ley financiera que define arbitrariamente techos y pisos para las tasas de los créditos de las instituciones financieras.

Una consecuencia que ha pasado desapercibida es que las empresas incluso las informales tendrán que empezar a hacer cuentas que se puedan presentar a las entidades financieras.

Inadvertidamente las empresas informales deben ahora empezar a tener cuentas formales, dependiendo de las normas bancarias sobre la documentación necesaria para acceder a créditos, es posible que incluso tengan que registrarse para pagar impuestos.

Esto es un contraste con otro de los descubrimientos del 2013 que fue la existencia de un sistema financiero ilegal paralelo, financiado por el narcotráfico e implementado por sicarios y secuestradores de niños que se encargan de cobrar las deudas.

 

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