El mercado internacional del petróleo está atravesando un momento muy duro. La OPEP, es la organización que representa algo más del 30% de las exportaciones mundiales petróleo y ha tenido una posición dominante durante los últimos 40 años.

La producción del petróleo no convencional en EEUU y el aumento en la producción de otros países no miembros, ha puesto en aprietos a la organización que ahora se esfuerza por no perder más de su participación en el mercado.

En el pasado se podía depender de la OPEP para regular el precio del petróleo con reducciones o aumentos coordinados en sus volúmenes de exportación.

La última apuesta de la OPEP fue por mantener sus volúmenes intactos con el fin de lastimar la producción del petróleo shale no convencional de EEUU. Este petróleo tiene un costo de producción mucho más alto y la idea era que si el precio del petróleo se mantiene bajo, las petroleras shale de EEUU tendrían que cerrar y el mercado volvería a la normalidad.

El plan fracaso. EEUU sigue produciendo y ha logrado reducir sus costos de extracción. Pero el mayor problema es el aumento de la producción de petróleo dentro de la OPEP, como es el caso de Irán, que ahora, libre de las sanciones por su proyecto nuclear, se prepara para inundar el mercado mundial de petróleo.

Para las petroleras la más reciente caída del precio ha sido una muy mala noticia. Apenas ayer Petrochina anunció una caída de 60% en sus utilidades. Arabia Saudita está al borde de una devaluación de su moneda.

Para Bolivia el efecto es importante, durante el primer semestre del año las exportaos cayeron en 36% con relación al primer semestre del año pasado. El efecto sobre los ingresos del país es enorme dado que los hidrocarburos representan el 50% de las exportaciones.

La caída de los precios ha puesto en evidencia lagunas de las falencias en el sector hidrocarburos dentro de Bolivia también. Uno de los principales problemas fue la falta de exploración en los últimos 15 años.

Las reservas que se encontraron en los 1990 son las que Bolivia exportó durante el auge de precios. Y este era el momento para invertir en exploración, pues con esos precios no era difícil atraer inversión e interés en el sector.

En lugar de esto se decidió adoptar una posición dura y la amenaza de la nacionalización con el fin de maximizar la producción. Lo malo es que se descuidó la exploración.

Ahora las condiciones han cambiado y es justo cuando los yacimientos encontradas el siglo pasado empiezan a agotarse. Esto explica porque la posición ante los pueblos indígenas y la protección de la madre tierra a cambiado tan radicalmente.

Ahora los parques nacionales son abiertos a la exploración y explotación, la consulta previa a los pueblos originarios es relegada. Los cambios en las cifras oficiales aún no se han visto pero los cambios en la política en el sector son evidentes.

 

Comments are closed.