En el tema del gas boliviano llegan buenas noticias desde Francia.

La multinacional francesa, Total, anunció su decisión “final” de desarrollar una primera fase del campo de gas de Incahuasi, en Bolivia, tras los resultados obtenidos por el pozo de exploración “ICS-2”. El proyecto incluirá tres pozos (uno en Aquío y otros dos en Ipati), una planta de tratamiento de gas de 6,5 millones de metros cúbicos por día, explicó la multinacional en un comunicado.

Total indicó que la producción se iniciará el 2016 y precisó que el pozo “ICS-2” ha sido el segundo en dar resultados positivos en el campo de Ipati. Los resultados obtenidos han permitido detectar la existencia de hidrocarburos de unos 1.100 metros.

Si el dado es correcto, estos 6,5 MMm3d, alcanzarían para abastecer la mayoría de los proyectos Bolivianos que están a paralizados por falta de gas.

Este monto alcanzaría por ejemplo para reactivar el Mutún, recordemos que en 2007se tajo a la Jindal que se marchó en 2011 tras constatar que Bolivia no tiene suficiente gas para instalar la siderurgia.

Ahora el estado quiere importar carbón para instalar una planta más pequeña, pero la paradoja continúa ya que se supone que el gas de Bolivia es primero para los proyectos bolivianos.

Un nuevo hallazgo de gas natural también podría servir para echar a andar los tres proyectos de cementeras en Santa Cruz que están paralizados porque según YPFB no hay gas para la industria Boliviana. Aunque lo que se necesita es sólo una fracción de lo que exporta y la constitución dice que se debe atender primero al consumo interno.

En minería han llovido las críticas a ley de reversión de derechos mineros durante la última sesión del Club de Minería realizada en La Paz.

Guilermo Cortez, geólogo minero, consultor y ex viceministro de Minería, dijo que esta norma se constituye en un retroceso para el sector minero, “No creo que sea la manera de encarar un desarrollo minero, decir recuperación, ¿recuperar en qué sentido? Porque el decir ahora es del Estado, sabiendo que el Estado, con la Comibol, tiene miles de cuadrículas que no son trabajadas, hay un contrasentido… No creemos que podamos ver trabajo ahí porque simplemente no hay seguridad, no hay capital, no hay inversión”, dijo.

Por su parte, el presidente del Colegio de Geólogos de Bolivia, Oswaldo Arce, dijo que la ley se constituye en una mala señal para los inversionistas nacionales y extranjeros, pues considera que las autoridades debían dar un tiempo prudencial para que las concesiones se reactiven y no poner en vigencia esta norma que ahuyentará al inversionista.

El analista de la Fundación Pazos Kanki, Henry Oporto dijo que, “El gobierno parece haber errado el tiro. En lugar de remover los obstáculos a la inversión, se suman más trabas y se acrecienta la desconfianza del sector privado, que es el único sector que puede reactivar la minería y emprender proyectos de envergadura”.

El Gobierno determinó la semana pasada analizar la reversión de unas 2.900 concesiones mineras a favor del Estado, que estarían inactivas y cuya mayoría pertenece al sector privado. La Ley de Reversión de Derechos Mineros establece “la pérdida de derechos ante la inexistencia verificada de actividades mineras”. La norma exime a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), empresas unipersonales y cooperativas con menos de 250 hectáreas.

Sin la ley, y sólo en base a la inacción de las autoridades y el sistema legal ante los cientos de minas avasalladas en todo el país han convertido a Bolivia en el peor lugar donde invertir, por la falta de seguridad jurídica en temas de propiedad.

Lo dice el último informe sobre oportunidades de inversión del instituto canadiense Frasier que entre vista más de 800 de los directores y gerente de las mayores empresas mineras del planeta.

 

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