En Bolivia las repercusiones de las nacionalizaciones aun siguen asiendo noticias.

Las nacionalizaciones de varias empresas, desde mayo de 2006, provocaron una caída de las inversiones extranjeras en el país durante los últimos años. Lo dice el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Óscar Calle.

“En 2012, la inversión alcanzó a 852 millones de dólares frente a los 1.700 millones que hemos invertido los empresarios nacionales y hay más diferencia contra los 1.500 (millones) a 1.600 de la inversión privada pública”, afirmó Calle.

Se suma a una larga lista de representantes empresariales que piden claridad y celeridad en el tema de la ley de inversiones.

La normativa, dijo, debe priorizar la garantía a los inversionistas, generar un clima adecuado para atraer los recursos extranjeros y promover la libre empresa como sector que genera empleos, que se puedan enmarcar en la política social del Gobierno.

 

Hoy lunes, como es costumbre en este espacio, veremos la más reciente edición de la carta informativa Siglo 21. Que esta semana se concentra entre otros temas en el mayor problema de la producción nacional que es el gas natural.

Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, criticó la semana pasada la política exploratoria de YPFB: dijo que está explorando sólo en campos ya descubiertos.

En un estudio elaborado junto a Ericka Chávez, Ríos anticipa que el volumen de gas que se produce en el país comenzará a declinar de manera acentuada en 2015.

Ambos expertos dicen que este descenso del volumen de producción se debe a que faltan incentivos para las empresas petroleras.

El más severo de todos los expertos en esta materia, Carlos Miranda, dijo que en 2019, cuando concluya el contrato de venta de gas a Brasil, el país estará sin capacidad de renovar el contrato.

Sin saber estos detalles, funcionarios del gobierno dijeron que cuando se firme el nuevo contrato, en 2018, Bolivia planteará a Brasil que si quiere seguir recibiendo gas boliviano tiene que comprar también un cierto volumen de urea. Va “casadito” fue la expresión.

Lo que de veras está en duda es el proyecto de la planta de urea y amoniaco en Bulo Bulo. El requerimiento de gas de esa planta está fuera del alcance de la producción actual.

Los incrementos en la producción de gas previstos para este año y el próximo ya tienen dueño: deben cubrir los 10MM m3/d adicionales comprometidos a la Argentina, hasta llegar en 2015 a bombear 27,7MM m3/d.

Las falencias en el sector del gas natural en Bolivia son de gran importancia ya que de estos ingresos dependen los ingresos del estado tanto a nivel central como departamental. El descuido en la renovación de las reservas es el caso más preocupante ya que estaríamos comiéndonos las reservas generadas con los hallazgos de hace muchos años.

Esto podría explicar por qué se demora  en el cambio de la matriz energética y se descuida el mercado interno.

Una mayor dependencia del gas natural en el país podría resultar peligrosa si la producción empieza a sufrir por falta de reservas.

La decisión de usar carbón en el proyecto siderúrgico del Mutún en lugar de gas natural es hasta ahora una de las señales más fuertes de que el gas de Bolivia  no es para el consumo interno.

 

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