Indonesia, el mayor exportador de estaño del mundo, está decidido a prohibir la exportación de mineral de estaño a partir de 2014. La medida está diseñada para incentivar la construcción de fundiciones para que sólo se pueda exportar metal.

En recientes declaraciones, representantes del Estado dejaron abierta la posibilidad de extender el plazo en caso de que algunas empresas lo necesiten. La iniciativa se traduce en miles de millones de dólares en inversión.

La decisión Indonesia ha generado la propuesta de 185 empresas para instalar refinerías en el país de las que ha aprobado 30 que cumplen con las expectativas de alta calidad, tecnología de punta y cuidado ambiental.

Las inversiones naturalmente son enormes y traen beneficios de inversión en materiales, mano de obra pero sobre todo en educación. Es una importación de ce cerebros y conocimiento, que viene acompañada de programas de entrenamiento universitario y técnico en un área que Indonesia quiere dominar.

En un fuerte contraste Bolivia está priorizando la minería artesanal que representa tanto el sistema cooperativista como la extracción de Comibol. Este sistema en de baja producción, dañino para el medio ambiente, ineficiente en cuanto al uso de recursos humanos. Pero sobre todo deja al sector totalmente expuesto a bajas en precio internacional del estaño al igual que de otros minerales.

Las consecuencias económicas de las soluciones que se han presentado a los conflictos mineros parecen estar pasando a un segundo plano.

Según La carta informativa Siglo 21,

Los cambios que se dieron en Comibol la semana pasada, como secuela de la crisis de Colquiri, han dejado entrever que el MAS está comenzando a usar a militantes del MIR en algunos cargos.

Ya el ministro de Minería, Mario Virreira, era considerado cuota del MIR por algunos funcionarios masistas. Ahora, el mirista Edgar Pinto Landaeta es el nuevo presidente de Comibol, en reemplazo de Héctor Córdova.

Las connotaciones policías se hacen también evidentes con las amenazas de los asalariados.

Según Siglo 21, Los trabajadores mineros de la empresa estatal Comibol hablan en serio cuando dicen que el presidente Morales los ha traicionado, por lo que llegaron a mencionar varias veces la semana pasada la idea de promover un referéndum revocatorio.

Siglo 21 también analiza en gran detalle otro tema de gran importancia para el futuro económico del país.

Hace un poco más de un siglo, Bolivia tuvo que soportar la crisis provocada por la caída del precio de la plata, y hace treinta años sufrió las consecuencias de la caída del precio del estaño.

Aunque esos precios se recuperaron en los últimos cinco años, los efectos de la caída fueron desastrosos para el país, en su momento.

Ahora, el precio del gas natural, que representa 51% de las exportaciones, comienza a tambalearse en todo el mundo a raíz de la explotación de los yacimientos de gas de esquisto (shale-gas).

La semana pasada en un congreso asiático, se presentó la propuesta más seria hasta ahora de cambiar la forma en la que se fija el precio del Gas Natural licuado.

Este gas que llega en buques a los consumidores tiene el precio fijado según su equivalente energético en Petróleo. Es algo muy parecido al sistema que se usa en Bolivia para fijar el precio del gas natural que vendemos a Brasil y Argentina.

En ambos casos el mercado fija el precio bajo la premisa de que el gas es un substituto del petróleo, o visto de otra manera, si el comprador no recibe este gas, deberá remplazarlo con petróleo. Pero la realidad está cambiando, la disponibilidad e GNL en buques quiere decir que si el comprador no recibe el gas de un cliente lo sustituye por el gas de otro vendedor.

Es decir que el precio del gas se debe fijar en base al mercado del gas, no del petróleo. Esto podría traer serias consecuencias para Bolivia que debe renegociar el precio del petróleo que le vendemos a Brasil en 2019. Para entonces, el mercado del gas natural podría ser muy diferente.

 

Comments are closed.