El gobierno boliviano ha entrado en un proceso de autocrítica muy fuerte. Un primer paso fue la campaña publicitaria, pagada por el gobierno, sobre la mala administración que tuvo de la empresa Huanuni.
Al parecer el gobierno estuvo administrando tan mal esta empresa que multiplicó por siete la planilla de la empresa, sin aumentar la productividad. Lo curioso es que la denuncia le hizo el propio administrador.
En el marco del III Congreso Gas & Petróleo, organizado por YPFB en Santa Cruz, han surgido otras autocríticas muy fuertes, críticas que deben preocupar a los bolivianos, porque tienen que ver con la administración de los recursos del gas, que son la principal fuente de ingresos del país.
El vicepresidente Álvaro García admitió ayer que la exploración de hidrocarburos está retrasada y que el Gobierno alista un decreto para garantizar que las petroleras recuperen rápidamente sus inversiones.
Es una autocrítica parecida a la de Huaninu, el Vicepresidente denunció que en 7 años de su propia administración, la estatal petrolera no administró bien un plan de exploración.
Esta es una novedad porque hasta ahora la línea oficial mantuvo que en realidad todo estaba muy bien. Pero los expertos insistían en aclarar que las reservas actuales llevarían a desabastecimiento tan pronto como 2016.
El presidente de YPFB Carlos Villegas, dijo a una agencia de noticias internacional que en Bolivia las reservas habían aumentado a un ritmo mayor que el desgaste por la explotación. Recordemos que actualmente alcanzamos un record de extracción de gas de 57MMm3d.
Según Villegas, las reservas de gas, que fueron certificadas en 2009 en 9,9 billones de pies cúbicos (TCFs), habrían aumentado a 11,3TCF. Pero de esto no hay ninguna cifra confirmada, de hecho el Vicepresidente Álvaro García, o no le creyó o no se enteró, lo cierto es que dijo que la exploración es tan urgente que es para ayer.
Aquí el vicepresidente tiene toda la razón: la necesidad de exploración es muy urgente, debió hacerse ayer, hoy ya es demasiado tarde. Los proyectos de exploración tardan varios años en estar listos para producir, sin importar cuantas ventajas se les ofrezca a las empresas transnacionales, ni descuentos impositivos, ni garantían para la recuperación rápida de sus inversiones.
Es un tema que demora, porque es un trabajo científico y de campo que debe ser metódico y es moroso. Este no sería un problema si no fuera porque las reservas se empezarían a acabar en tres años.
Otro anuncio muy preocupante que surgió ayer en este sentido fue el anuncio de que “respetando la naturaleza, el Gobierno tiene previsto explorar en los parques nacionales en busca de reservas hidrocarburíferas.
Los parque son áreas protegidas, no solo por la constitución, y las leyes del país, sino por los pobladores originarios de estos parque.
Si se autoriza el ingreso de las petroleras, se requiere de una consulta previa y todos sabemos, con el ejemplo del TIPNIS, lo que puede pasar si la consulta previa se la hace después de autorizar la violación de las tierras de los pobladores originarios.

 

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