El ministro de Economía, Luis Arce, destacó ayer, luego de conocer que la internacional Fitch Ratings subió de BB- estable a BB-positiva la perspectiva de riesgo del país, que Bolivia está a dos pasos de adquirir la condición “grado de inversión”, con una calificación de BBB.

Según Arce, la calificación BBB otorgaría un gran respaldo a los títulos valor, bonos o acciones que emita el Estado boliviano en el mercado internacional y serían fácilmente adquiridas por inversionistas extranjeros.

“Nos faltan dos pasos más luego del doble BB que tenemos, podríamos llegar a ser BB+ y luego BBB”. Más adelante dijo que “estaríamos entrando a una calificación muy atractiva para los accionistas”.

Claro que esto es más entusiasmo que realidad.

La semana pasada, La carta informativa Siglo 21 publicó una traducción literal de lo que dice ese informe y es muy diferente a la historia que cuenta el ministro, cuando Fitch Ratings habla de las debilidades de la economía de Bolivia.

Según Fitch Ratings hay una Dependencia peligrosa:

  • La dependencia de las materias primas aumenta la vulnerabilidad del crecimiento, de las cuentas fiscales y externas; respecto de reducciones en la producción de gas y shocks en los términos comerciales. Los hidrocarburos representaron 8% del PIB, 57% de las recaudaciones tributarias, 54% de las exportaciones y 33% de la inversión interna de 2013.

Sobre los inversionistas, Fitch Ratings dice todo lo contrario a las afirmaciones del ministro Arce Catacora:

  • La tasa de inversión interna boliviana aumentó a 19% del PIB en 2013, pero muy debajo de la calificación de “BB” de 21%. Las incertidumbres legales, los riesgos de nacionalizaciones, la apreciación de la tasa de cambio y el débil clima para los negocios pesa mucho en las inversiones privadas, diversificación económica y el desarrollo de nuevas reservas de hidrocarburos.

Para Fitch Ratings Bolivia aun figura en la lista de los países pobre:

  • A pesar de recientes mejoras en los indicadores de desarrollo humano, Bolivia es uno de los países más pobres de América latina y figura entre los exportadores de materias primas. Su PIB per cápita está muy debajo de las medidas “BB” y del “BBB”, a pesar de haberse triplicado desde 2005.

Para Fitch Ratings:

  • Los indicadores sobre la gobernabilidad no son tan eficientes como en otros países con similar situación en lo que se refiere a corrupción, la eficiencia gubernamental, estabilidad política, calidad de la regulación  y seguridad jurídica.

Fitch Ratings habla de Volatilidad:

  • Los ingresos fiscales son dependientes y más volátiles que los de países similares, aumentando la vulnerabilidad de las finanzas públicas a las variaciones cíclicas de los precios internacionales. El presupuesto incrementa la priorización del capital sobre el gasto corriente pero el hecho de que su capacidad esté militada por las empresas estatales reduce e impide una más rápida ejecución.

Uno de los puntos clave para Fitch Ratings, es que, “dada la ausencia en el desarrollo de nuevas reservas, Bolivia podría enfrentar restricciones a su capacidad de cumplir con el abastecimiento de gas para el mercado interno y las exportaciones a Argentina y Brasil entre 2017 y 2018”.

La visión del informe de Fitch Ratings parce ser muy diferente a la versión del ministro Arce Catacora.

 

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