El precio de las materias primas ha detenido su alza sostenida o al menos parecen haber hecho un alto en un ritmo de aumento de precios que no tiene precedentes en la historia.

El precio de las materias primas como minerales y alimentos ha estado subiendo durante los últimos 8 años a un ritmo nunca antes visto.

Para la minería nacional y las exportaciones de gas natural en Bolivia este ha sido un periodo de bonanza incomparable, ni siquiera los altos precios de los 1970 se puede comparar con el fenómeno que se ha llamado el súper ciclo.

Los minerales como el zinc llegaron a cuadruplicar el promedio de los anteriores treinta años. El estaño llego a quintuplicar el promedio de los 10 años anteriores al inicio del súper ciclo. Incluso hoy tras una leve caída el precio es más de cuatro veces el promedio de la década anterior.

La plata llegó a casi 13 veces el precio promedio de los treinta años anteriores. Aun tras una caída del 30% con respecto a su pico en 2011, el precio de la plata es casi 7 veces mayor al del promedio de los 30 años anteriores al súper ciclo.

Algunos países de la región y del mundo han aprovechado este súper ciclo para desarrollar industrias y aplicar impuestos extraordinarios y ahorrando las  utilidades extraordinarias en fondos soberanos.

Los precios se inflaron, como pocos recuerdan ahora, debido a la incorporación de un tercio de los países del mundo al sistema capitalista, resultado del fracaso del comunismo.

Tras el fracaso del sistema económico comunista en la Unión Soviética, China optó por unirse a la economía de mercado. El resultado fue un aumento en el consumo de los nuevos trabajadores que aumentaron sus niveles de bienestar y de ingresos.

En fin que hay quienes creen que este proceso está llegando a su fin. Que el aumento en el consumo mundial se ha frenado o que la producción finalmente ha alcanzado un nivel en el que puede abastecer este consumo. Lo que significaría que los precios pueden volver a estabilizarse.

Para Bolivia estas podrían ser malas noticias, sobre todo en el sector minero donde las leyes para aprovechar la bonanza del súper ciclo han tardado tanto en ser elaboradas que el ciclo ha terminado y la ley aun se sigue escribiendo.

Una nota de El Día de Santa Cruz cita a Albino García, el presidente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Bolivia (Concobol), que asegura que Ante la caída del precio del oro el primer impacto que se da es el incremento de las horas de trabajo, que reemplaza a la mecanización.

“Esto hace que el cooperativista trabaje más horas. El único método que se ha empleado en estos casos es incrementar mayores horas de trabajo, sustituyendo la mecanización con la fuerza”, dijo García. Las cooperativas habrían desaprovechado el súper ciclo.

En cuanto a la minería privada, el súper ciclo fue favorable, aunque en Bolivia llegó acompañado de un aumento en la inseguridad jurídica. Mientras más subieron los precios más aumentaron los avasallamientos y la toma ilegal de minas. Lo que ha hecho muy difícil el atraer inversiones. De hecho el país es calificado por los inversionistas internacionales como el menos atractivo para las inversiones mineras por la falta de seguridad jurídica.

La minería privada en Bolivia, que por definición incluye a la minería cooperativa, debe enfrentar el fin del súper ciclo en desventaja con respecto al resto del mundo. Por la falta de una ley que defina como deben operar y tributar.

La minería estatal, podría estar en peor situación aun. La semana pasada se supo que La productividad será la base de discusión para el incremento salarial que se otorgará a los trabajadores mineros de las empresas estatales Colquiri, Huanuni y Vinto. Además de que se tomará en cuenta la caída en los precios de los minerales.

El enrome aumento en el número de asalariados en las operaciones estatales y la reducción el precio internacional de los minerales podría resultar en que el aumento salarial en realidad no se aplique.

 

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