El presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, informó ayer que se destinaron más de 67 millones de dólares para ejecutar actividades de exploración en el departamento de Chuquisaca, con la perspectiva de incrementar la producción de gas natural e ingresos económicos para esa región.

Recordó que YPFB emprende la adquisición sísmica en distintas áreas de Chuquisaca, como en Huacaya, Huacaya Norte, Iñau y Aguaragüe Norte.

Los recursos potenciales en las áreas Huacareta y Azero, ubicadas en Chuquisaca, alcanzarían aproximadamente a 16,5  TCF (MM de MM, pies cúbicos), según una proyección, no certificada,  de YPFB.

La clave aquí es que son reservas no certificadas. Es decir que son una estimación que no ha sido comprobada de forma seria.

Según la última certificación, realizado en 2009, Bolivia tiene 9,94 TCF de reservas de gas.

La norma señala que YPFB debe certificar obligatoriamente las reservas anualmente.

La Ley de Desarrollo Sostenible del sector de Hidrocarburos en su artículo 7 señala que YPFB, mediante licitación internacional, deberá contratar empresas especializadas en la certificación de reservas de hidrocarburos, para certificar el nivel efectivo de dichas reservas en el país cada año

YPFB no lo ha hecho desde 2009. La razón es que las reservas actuales son el resultado de exploraciones hechas antes de 2001. Que dieron resultados después de muchos años de búsqueda.

Dado que desde entonces no se hace exploración, las reservas certificadas solo se van agotando con la explotación. Es decir que nos estamos acabando un gas encontrado el siglo pasado.

Este gas que fue encontrado durante la época neoliberal, por empresa privadas que aun operan en el país.

Tras las nacionalizaciones, YPFB se ha dedicado a explotar estos yacimientos de gas neoliberal, pero no ha encontrado nuevos (No por mala suerte o porque no sepan hacerlo sino porque ni siquiera lo intentaron), y las privadas no estaban dispuestas a invertir si corrían el riesgo de ser nacionalizadas nuevamente.

Ahora que se sabe que la extracción del gas de la época neoliberal entrara en declinación en 2017, la situación se hace desesperada para Bolivia. Y el Estado ha empezado a ofrecer ventajas a las empresas para que vuelvan a invertir.

Esto siempre funciona: BG Bolivia Corporation invertirá  100 millones de dólares en la exploración de Huacareta, que serán destinados  en los primeros cinco años.

La rusa Gazprom y la francesa Total invertirán 130 millones  de dólares en el bloque Azero, que se destinará para la primera fase de exploración.

La clave aquí es que estos proyectos tardan en ser aprobados y luego en ser desarrollados para su explotación. Es decir que podrían llegar demasiado tarde y la producción de gas de Bolivia caerá antes de que estos nuevos yacimientos, a ser encontrados, entren en etapa de explotación.

 

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