El precio del petróleo Brent que se comercializa en Europa alcanzó ayer su precio más alto en nueve meses, US$ 115 el barril.

El alza corresponde a los anuncios de Estados Unidos del envío de consejeros militares a ayudar a las fuerzas del gobierno de Irak.

El gobierno iraquí está luchando contra los rebeldes Sunni por el control de la refinería más grande del país. El presidente de EEUU enviará 300 “consejeros” para combatir a los extremistas.

Según el FT de Londres, el conflicto podría elevar el precio del petróleo en US$40 ó 50 por barril.

Esto tiene un efecto doble sobre la economía de Bolivia. Por un lado el precio del gas natural que vendemos a Brasil y Argentina sube. Sin embargo, el precio que pagamos por importar combustibles también aumenta.

Hay una amenaza a la economía boliviana que está más cercana aún.

Según El Diario de La Paz, Bolivia está a punto de entrar en la larga lista de los acreedores de Argentina, cuando ese país está en vísperas de declararse en “default”, como dice la señora Cristina Kirchner, o en moratoria, como se dice en castellano.

Por alguna extraña razón, el gobierno nacional ha estado ignorando y negando la información a los bolivianos, sobre el hecho de que desde septiembre del año pasado Argentina viene incumpliendo el pago por el gas natural.

A un promedio de 17 millones m3/d de gas, la factura de lo que Argentina debe pagar a Bolivia por el gas tiene un promedio mensual de US$ 192 millones, lo que da un monto total, hasta esta semana de US$ 1.728 millones de deuda acumulada.

Argentina no está pagando por el gas que enviamos.

Según los mejores escenarios expuestos ayer en el programa “Lanata sin filtro” de radio Mitre, Argentina podría aspirar a aplazar por seis meses la moratoria.

A partir de ese momento, todos los acreedores de ese país vecino, incluida Bolivia, deberán esperar a que se encuentren las fórmulas y los plazos para el pago de las diferentes deudas.

Por el momento, Argentina tiene deudas acumuladas, de cumplimiento inmediato, por US$ 15.000 millones.

Las estadísticas, todas confusas, dicen que en este momento las reservas argentinas suman US$ 33.000 millones y que la deuda externa está en US$ 111.000 millones.

Lo que las estadísticas oficiales no mencionan es la deuda con Bolivia por el gas natural, quizá para evitar que se hagan comparaciones con la última vez que Argentina logró un “borrón y cuenta nueva”, durante el gobierno de Jaime Paz Zamora, cuando el país recibió como pago por el gas una maquinaria agrícola inservible.

Lo que resulta difícil entender es por qué el gobierno boliviano no hizo saber a Argentina que los pagos se estaban demorando hasta niveles preocupantes.

Según Humberto Vacaflor, Una explicación podría ser que existe un incumplimiento mutuo del contrato de 2006 por el cual Bolivia debía estar enviando a Argentina 27,7 millones m3/d y no los envía porque en el Noreste argentino falta el ducto necesario para recibir el volumen total.

Por otro lado, Bolivia no podría cumplir con el contrato porque NO tiene el gas suficiente para pasar de 17 millones a 27,7 millones m3/d.

Si en este momento Argentina pidiera a Bolivia el envío de todo el gas que figura en el contrato, la respuesta tendría que ser que no existe el volumen suficiente.

Por ahora el problema inmediato es que Argentina no nos paga por el gas que enviamos y Argentina está a punto de entrar en moratoria de su deuda externa.

 

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