Esta semana se dio un importante anuncio para la visión energética del país. Se anunció que exportaríamos electricidad a Argentina, gracias a turbinas de termoeléctricas que empezarían a funcionar con gas natural boliviano antes de fin de año.

El tema es importante para Bolivia pues podríamos estar gastando más energía de la que en realidad tenemos.

Según El Diario de La Paz, estas termoeléctricas Junto a la planta de Urea, y el aumento del uso de gas natural vehicular; son todos proyectos para un mayor consumo del gas natural encontrado en el siglo pasado y las reservas no se están reponiendo a la misma velocidad.

Más aún, según Humberto Vacaflor, desde Brasil llega información sobre mayor demanda de gas natural.

Todo el gas natural que produce Bolivia no sería suficiente para atender la demanda brasileña, dice el diario Valor Económico de ese  país.

El país vecino contaba, hace diez años, con la posibilidad de abastecerse de gas natural boliviano en más del doble del volumen actual, pero la producción nacional es insuficiente.

Según la publicación, todo lo que puedan vender Bolivia y Argentina a Brasil no alcanzaría para atender la demanda brasileña.

El informe no toma en cuenta que en este momento YPFB está en déficit, porque no atiende la demanda interna, representada por el Mutún y las cementeras.

Si Bolivia cumpliera con lo que dice la constitución —no lo sabe Valor Económico—, tendría que interrumpir las ventas de gas a Brasil, o por lo menos reducirlas.

Hace diez años, la idea de Petrobrás era que se podía construir un nuevo gasoducto entre Bolivia y Brasil, porque se calculaba que las compras serían de 60 millones m3/d, en lugar de los 32,4 millones m3/d actuales.

Pero las inversiones petroleras no llegaron a Bolivia debido a la incertidumbre creada por las nacionalizaciones y de esa manera la posibilidad de que crezca la producción quedó como un sueño incumplido.

Está claro que las políticas bolivianas de largo plazo no tomaron en cuenta que Brasil, considerada la sexta potencia del mundo, iba a tener una demanda muy vigorosa de energía, que no puede atender ni siquiera Petrobrás en alianza con las empresas petroleras de Bolivia y Argentina.

La situación es crítica en este momento porque Brasil enfrenta un grave descenso de los reservorios de agua de las hidroeléctricas y la producción de gas natural de Petrobrás en su territorio es de 81 millones m3/d, insuficiente para atender la demanda de las termoeléctricas.

Esa demanda insatisfecha se mantendrá incluso cuando entren en operación las cuestionadas represas sobre el río Madera, que están provocando inundaciones en territorio boliviano.

Lo que está quedando claro es que la “Bolivia potencia gasífera” fue un sueño perdido. Ni siquiera se puede atender la demanda interna de gas natural y menos se ha de poder abastecer a otros países.

 

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