El caso Ostreicher ha puesto nuevamente sobre la mesa de discusión un tema que afecta directamente a la economía boliviana en varias formas diferentes.

Relaciona las inversiones en el país, sobre todo las inversiones en el agro, con el narcotráfico y la corrupción estatal.

El hombre ha perdido los 40 millones de dólares que trajo para invertir en Bolivia y dedicar sus últimos días en una tierra que le había dicho que era promisoria.

El oprobio mayor fue tapado con un manto de silencio: la propiedad de Ostreicher había sido desmantelada durante su tiempo en prisión, y las autoridades a cargo habían vendido a hurtadillas la última cosecha de arroz, unas 200.000 toneladas.

El caso de la venta de bienes decomisados es un ejemplo de las enormes oportunidades que tiene la corrupción en Bolivia. El caso más sonado debe ser el de la coca decomisada que fue vendida por un representante del Estado con una ganancia potencial de US$300MM.

Luis Cutipa, la principal autoridad ejecutiva de la Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización  (Digcoin), ya fue liberado, aunque el caso no se ha resuelto.

La corrupción afecta también la imagen de Bolivia en el mundo. Otros casos parecidos son el de René Sanabria Oropeza, ex jefe antidrogas boliviano que está preso en EEUU por narco y el del un jefe anticorrupción de la policía Boliviana que está en la cárcel por extorsionar a un empresario boliviano que está refugiado en también en EEUU.

El caso Ostreicher es una conjunción, una especie de resumen de todo estos problemas que enfrentan los negocios en el País. Sobre todo por destapar el caso extorciones, que aun no tiene resultados.

Llegó a invertir, se enfrentó con el riesgo que significa el narcotráfico en este país. Y luego cayó en manos de una red de extorción que usa el sistema judicial para robar y extorsionar a empresarios, sobre todo a quienes buscan hacer negocios legales.

Sus tierras no fueron avasalladas, y este es uno de los principales problemas para la inversión en el agro de Bolivia.

Otro de los factores que perjudican a la producción agrícola nacional además de todo lo mencionado son las restricciones a las exportaciones. Esta es una disposición que genera efectos negativos de largo plazo. Y pone a los agricultores con potencial para exportar en una enorme desventaja en los mercados internacionales.

El hecho de que los permisos de exportación se dan de forma lenta y no garantizada, se refleja en la calidad de los contratos de exportación que pueden firmas los productores bolivianos.

Al momento de negociar una venta, no pueden garantizar la cantidad que podrán exportar y no pueden garantizar cuando podrán exportar, pues los permisos se entregan de forma caprichosa.

Todos estos son factores que los empresarios y los productores en Bolivia mencionan a menudo pero que hasta ahora no se han resuelto.

La prohibición de las exportaciones no es a única traba que enfrentan los exportadores, está también el temad e los bloqueos y el estado de las carreteras y las reglamentaciones que mantiene el oligopolio de los sindicatos da transporte que no permiten la libre competencia con los sistemas de transporte terrestre del resto de la región. En Bolivia los camiones extranjeros no pueden circular, algo que no sucede en los países vecinos.

Un sector exportador que no sufre estos problemas es el narcotráfico, que debe ser tomado en cuenta de forma muy seria en el país pues representa enormes ingresos para nuestra economía.

 

Comments are closed.