La caída de los precios de las materias primas afecta los precios de las exportaciones nacionales: Bolivia perdió US$2.500MM en los primeros 7 meses del año. Pero también significa que las importaciones se hacen más baratas.

Estas son bunas noticias por la subvención a los carburantes que ahora le cuesta menos al estado. También significa una menor inflación porque los productos que llegan por importaciones legales o por contrabando afectan el precio del mercado interno, aunque cuando se trata de alimentos esto es perjudicial para los productores nacionales que están prohibidos de exportar.

Un informe del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), da cuenta de una reducción en el valor de las importaciones de hierro, acero y sus manufacturas de 13% con relación al año pasado.

Claro que aunque estén de bajada, las importaciones de acero y hierro de Bolivia son un recordatorio de un fracaso nacional. Bolivia tiene uno de los mayores yacimientos de hierro del planeta.

Más aun la caída en el valor de las importaciones durante este año es poca cosa comparada con el aumento de 343% en las importaciones de hierro y acero de los últimos 10 años (la cifra es del IBCE).

Este es un recordatorio del fracaso de la Jindal Steel and Power que llegó a Bolivia por invitación directa en 2007. La clave del fracaso de este proyecto conjunto entre un inversionista internacional y el estado boliviano fue la falta de gas natural.

Este es el verdadero fracaso, Bolivia no pudo brindar suficiente gas natural al consumo interno como para echar a andar la siderurgia del Mutún.

La constitución política del estado dice que se debe dar prioridad al mercado interno sobre todo si se trata de proyectos de industrialización, pero en lugar de bridar el gas para la siderurgia, YPFB firmó dos contratos interrumpibles con Argentina para vender más gas al país vecino.

Este es un precedente peligroso ahora que los yacimientos de gas natural de Bolivia empiezan a agotarse. Según el más reciente boletín de YPFB, el promedio de producción bruta de gas natural disminuyó en 0,81 % durante el primer semestre de 2015 en relación al mismo periodo de 2014, debido a la declinación de 19% en la producción del campo San Alberto.

Los campos gasíferos de Bolivia son todos muy antiguos y están por entrar en su declinación natural. Este será el momento en el que Bolivia deberá decidir si se cumple la constitución y prioriza el mercado interno o se hace como con la Jindal y se cierran proyectos de industrialización dentro del país para poder cumplir con los compromisos de exportación.

Los proyectos que se queden sin gas dentro del país podrían ser muchos ya que se ha invertido en la transformación para el GNV, las redes de gas domiciliario, la planta de Urea y Amoniaco o las dos separadoras de líquidos en Río Grande y Gran Chaco.

Los contratos de exportación incluyen plazos para aumentar los volúmenes, como en el caso de Argentina. Pero también multas si Bolivia no entrega el gas comprometido, esto según la cláusula del “deliver or pay”.

Serán momentos de decisiones difíciles.

 

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