Según El Diario de La Paz, El secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia, Vitaliano Mamani, expresó ayer su preocupación por las restricciones a las exportaciones de productos como la soya, sorgo y otros que se encuentran almacenados en los silos y aún se espera la cosecha de invierno.
Advirtió que de continuar las restricciones los sectores productivos de la agroindustria serán los más perjudicados toda vez que se pierden mercados internacionales.
“Lo que vemos con estas actitudes es una política de desincentivos a productores agropecuarios que están afectando al sector fabril. Somos los trabajadores que debemos soportar estas condiciones cuando en otros años nuestros excedentes servían para mejorar los ingresos de las familias”, afirmó.
Recordó que fue el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas del Oriente (Anapo), Demetrio Pérez, quien advirtió sobre el excesivo almacenamiento de soya, sorgo, arroz y muchos otros productos.
Un boletín de prensa de Anapo señala que la “saturación de oferta” de productos en el mercado interno y la caída de precios ponen en riesgo los costos de producción.
“El colapso de la infraestructura de acopio por tener granos guardados de campañas anteriores”, agrega el informe al mencionar también la “inseguridad de comercializar la totalidad de la producción a precio justo”, señala el documento.
Frente a esos problemas los agroindustriales plantean como primer paso la liberación plena de las exportaciones de granos y subproductos, lo que evitará el colapso de la logística, dejando espacio en los silos para almacenar la nueva producción.
“Las restricciones impuestas por el Gobierno no sólo desincentivan, sino también generan un escenario de incertidumbre para continuar produciendo. Las barreras a las exportaciones agrava aún más los problemas estructurales de logística del país”, concluye el documento.
El tema de la escasez de alimentos ha sido relacionado también con un tema político ya que hay una versión que asegura quela escasez de otros granos como el trigo, maíz y el arroz se debe a las exportaciones a Venezuela.
Esto no es evidente, tal como el gobierno señala, el problema no es que se vendan o se dé en donación estos alimentos a Venezuela o a Cuba, si no que en Bolivia no se está produciendo lo suficiente.
Aun que las donaciones no tengan que ver con la escasez de alimentos en Bolivia, los países como Venezuela y Cuba, si están relacionados de alguna manera.
Venezuela por ejemplo importa el 70% de los alimentos que consume. Importa casi toda la leche que consume, la carne, el trigo y muchos otros, precisamente porque la producción interna ha sido debilitada durante años por políticas como las que se aplican en Bolivia y frenen las exportaciones.
Venezuela importó el año pasado US$ 8.000MM en alimentos, Cuba importó 1.700MM. Paradójicamente, estos alimentos se los compran principalmente a EEUU.
Las políticas de expropiación de tierras, la falta de seguridad jurídica y sobre todo el control de precios, resultan en menor producción en el largo plazo.
Las pruebas son claras, Venezuela casi no tiene producción agrícola, como consecuencia de estas políticas: Las mismas políticas que se están aplicando ahora en Bolivia.
Los desincentivos a las exportaciones y el control de precios resultan, en el largo plazo, en pérdidas para los productores. En este sector cada año se define una nueva campaña por lo que las reducciones en producción pueden variar enormemente de un año al otro.

 

Comments are closed.