Una noticia que debe preocupar llega hoy a través de ANF. De enero a septiembre del año que finaliza, la importación de gas licuado de petróleo (GLP) creció en más de 600 %,  pues, subió de apenas 29 a 179 toneladas por día, de acuerdo con el informe trimestral de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

El incremento gradual fue de 149 toneladas por día, pero en julio y agosto la diferencia fue mayor, pues, en esos meses la importación fue de 184 y 216 toneladas por día.

En agosto, el país importó el mayor volumen de GLP, 216 toneladas métricas por día, más del doble del combustible comprado en el mismo mes del año pasado.

En noviembre, el gobierno notificó la exportación de 1.000 toneladas de GLP a Paraguay,  envió que fue anunciado para este mes. Desde Paraguay llegaron noticias de que el precio era demasiado alto y debía ser renegociado. Pero la negociación no tendrá sentido si Bolivia no puede producir el GLP necesario, en las cantidades necesarias e importa cada vez más GLP.

Las contradicciones de este estilo se suman. Como podrá Bolivia exportar GLP si no tiene suficiente para cubrir el consumo interno.

Lo mismo se podría preguntar del gas natural.

Según Siglo 21 en su edición de esta semana, la última del año,  el déficit de gas natural para el mercado interno llega a 20MM m3/d, contando el Mutún y la industria cementera.

Y sin embargo Bolivia tiene compromisos de aumentar el volumen de gas que envía a Argentina hasta superar los 19 MMm3d en 2013. Actualmente Argentina está recibiendo lo comprometido por contrato que es 13,6 MMm3d, más lo que YPFB logro reunir para que la Jindal ponga en marcha la siderurgia del Mutún, que fue apenas 2,6MMm3d.

La Jindal se fue del país porque necesitaba 10MMm3d para echar a andar la siderurgia y que Bolivia finalmente entre a la era del acero.

Una buena noticia llega de Argentina y es que la ineficiencia también se da en el país vecino.

El gasoducto al Noreste argentino (GNEA) sigue como proyecto desde el 2003. En ese país anularon la última licitación y ahora anuncian una nueva convocatoria.

Esa línea debe transportar el gas natural boliviano hasta las provincias del Sur argentino. Ya hay contratos de compraventa, un gasoducto que une ambos países con una capacidad de 32 MMm3d.

Si los argentinos se siguen retrasando en construir gasoductos; en Bolivia podría haber suficiente gas natural para los bolivianos.

Según Siglo 21: El sector petrolero, que es el que más satisfacciones le da al gobierno, sigue esperando la Ley de Hidrocarburos, porque las empresas no quieren que sus actividades sean regidas por decretos supremos.

La escasez de inversiones de este sector se debe a que no existe la Ley de Hidrocarburos. Las empresas quisieran saber cuánto tienen que pagar de impuestos y cuánto van a recibir por lo que produzcan, pero con una proyección de varios años hacia el futuro.

Precisamente por la falta de reglas claras, el sector minero ha sufrido varios golpes en este año, con las nacionalizaciones de empresas en producción y algunos cambios en la política tributaria.

El ministro del ramo, Mario Virreira, dijo en abril pasado que él había ideado un nuevo sistema tributario por el cual la empresa Sinchi Huayra iba a pagar 51% de sus utilidades y la Sumitomo 55%.

Según Siglo 21, Esa pareció la mayor aproximación de este gobierno a un sistema tributario minero, pero Virreira no volvió a tocar el tema. Es probable que hubiera sido recriminado por los parlamentarios masistas, que llevan siete largos años elaborando el código de minería.

En el sector minero, los cooperativistas son los privilegiados, pues ellos representan 400.000 votos, según dice la oposición.

 

Comments are closed.