El precio del petróleo tiene un impacto enorme sobre la economía nacional. La caída de los últimos meses ha dejado a las gobernaciones sin recursos y a los proyectos de inversión de Bolivia y muchos otros países.

Las predicciones de las agencias internacionales para el próximo año ponen en alerta a las economías que como Bolivia tienen una fuerte dependencia.

Las predicciones para el precio del petróleo en el último trimestre de este año son más alentadoras para la economía nacional: los analistas de la consultora en nergía Macquaier estiman US$46 para el WTI, mientras el departamento de energía de EEUU estima US$45 el barril, Gldman Sachs US$40 y Citigroup US$39.

El informe de perspectivas del mercado de la Agencia Internacional de Energía (AIE) presentado esta semana, reduce el suministró esperado de los países no-miembros en medio millón de barriles diarios, lo que sería la mayor reducción en producción en 20 años.

Mientras tanto para la AIE en 2015 el crecimiento en la demanda de petróleo alcanzó 1,7 MM de barriles día su crecimiento más alto en cinco años y espera un crecimiento de 1,4 MM para el próximo año. Es decir que si bien actualmente hay una sobre oferta en el mercado, esto podría cambiar.

El mercado del shale es uno de los principales responsables por la reciente caída del precio y el principal blanco de la política de Arabia Saudita de reducir el precio del petróleo. Sin embargó, el objetivo podría ser más difícil de lograr de lo que parece.

Arabia Saudita domina las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la semana pasada reafirmó su convicción de no reducir sus exportaciones para tratar de alentar el precio. Su objetivo es aumentar su participación del mercado al llevar a la quiebra a los productores con mayores costos operativos.

Se supone que estos es en referencia a los petroleros shale de EEUU, pero las victimas del “daño colateral” podrían ser muchos otros incluidos los venezolanos que en este caso serían víctimas de un autogol de la OPEP. En Venezuela el costo de producción marginal es estimado en US$ 20 el barril, lo que pondría a Venezuela a la par con las más avanzadas tecnologías de shale.

El fin de semana pasado, con la elocuencia que lo caracteriza, el presidente de Venezuela, logró un crédito de US$5.000MM de la China para aumentar su producción “en los próximos meses” y el mismo día pidió una reunión entre la OPEP y los no miembros para tratar de aumentar el precio internacional del petróleo.

Las perspectivas para el petróeo en el 2016 no son buenas. Ya que hay ahora una nueva tecnología en EEUU. La tecnología es conocida como el “shale 2.0” promete recuperación de petróleo que pase de entre 3 y 5% de los yacimientos de esquisto a entre 15 y 20% por lo que los volúmenes de extracción serían mucho mayores mientras los costos de las perforaciones y el incremento de la vida útil de las perforaciones siguen crecimiento exponencialmente. Por lo que el costo de extracción del Shale 2.0 pronto estaría entre US$ 5 y 20 por barril.

Al igual que la llegada del Shale, el Shale 2.0 significa menores precios y malas noticias para la economía de los países que dependen de la exportación de hidrocarburos.

 

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