El portal especializado HidrocarburosBolivia.com informa que el Gas exportado a Brasil y Argentina es 4% más barato que hace un año.

Si bien el precio está subiendo ligeramente con respecto al último trimestre de 2013, si se compara las cifras del primer trimestre de este año con las del primer trimestre del año pasado la reducción es de 4%.

Los precios del Diésel Oil y los diferentes tipos de Fuel Oil que se utilizan como factores en la fórmula para calcular los precios del gas natural boliviano están a su vez ligados al precio internacional del petróleo.

El efecto de este tipo de cambios en los mercados internacionales tiene un fuerte efecto sobre la economía boliviana.

El blindaje de la economía nacional en realidad no existe. Las materias primas que son la mayor parte de lo que exportamos tiene precios que se fijan en el mercado internacional y Bolivia tiene muy poco efecto sobre estos precios.

Mientras los precios suben, Bolivia se beneficia, si bajan los ingresos de Bolivia también bajan. El problema aquí es que en los últimos años nos hemos acostumbrado a unos precios muy altos. Volver a la realidad podría ser doloroso.

En lugar de usar los altos precios para ahorrar o invertir en capacidad productiva, en Bolivia hemos estado gastando en gastos corrientes y subvenciones.

Un ejemplo es el del petróleo y sus derivados. En Bolivia la producción de petróleo ha caído en más de 50% desde 2006, pero las importaciones de derivados del petróleo se han disparado en las de 300%.

Ayer el Ministro de economía Luís Arce dio algunos otros ejemplos al anunciar que el Tesoro General del Estado (TGE) destinará este año alrededor de Bs 7.500 millones a la subvención de alimentos y de carburantes.

Según El Diario de La Paz, el ministro Arce, aseguró que el gobierno destinará entre 400 a 500 millones de bolivianos en la subvención del consumo de alimentos en el país y adicionalmente ha consignado una partida en el presupuesto de $us 1.000 millones (unos Bs 7.000 millones) para mantener congelados los precios de los carburantes.

Arce asegura que no hay aumento a las subvenciones de alimentos ya que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) tuvo la misma cifra para importar alimentos en 2013.

Esto a pesar de que la semana pasada, la ministra de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, informó que para la compra de harina  subvencionada este año se destinará   412 millones de bolivianos, un 21% más que en 2013.

Es difícil saber a quién creer: ayer los panificadores de Cochabamba denunciaron que a 15 días de haberse suscrito un convenio con el Ministerio de Desarrollo Productivo, “Emapa no entregó un solo gramo de la harina comprometida”.

Todo esto se financia directa o indirectamente con el dinero que se recibe principalmente de las exportaciones de gas natural.

Si el precio de este gas baja, los ingresos del país también lo harán. Por ahora el sistema que se usa para evitar esto es el de vender más gas. Suena razonable, y lo sería si se tratara de un producto renovable.

Dado que el gas no es renovable, sería mucho mejor vender más cuando el precio esté más alto y menos cuando esté más bajo.

Cuando se termine el gas descubierto en la década de los 1990, que es el que se está exportando, tendremos que enfrentar una dura realidad y las próximas veneraciones tendrán que pagar por los malos manejos de esos recursos.

 

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