Las noticias económicas de esta semana estuvieron dominadas por dos factores, Huanuni y el Dólar.

Con Huanuni se supo que el sindicato de trabajadores aun tiene el poder para cambiar vice ministros que busque hacer a la empresa más eficiente. La empresa está perdiendo dinero y ahora el gobierno ha propuesto inyectar más dinero en esta operación que tiene alrededor de 4000 empleados más de los que necesita.

Las pérdidas generadas (US$ 46,5 millones hasta abril). La solución será invertir otros US$ 45 millones del Estado en Huanuni. Esto sólo alcanzaría para cubrir salarios hasta después de las elecciones.

El otro gran tema de la semana fue el del dólar y un anuncio que por un instante recordó el pánico de la esdolarización.

El Gobierno negó ayer que tenga planes para restringir el uso del dólar en transacciones comerciales, un día después de que el presidente del Banco Central (BCB) anunciara que estudia medidas para favorecer la moneda nacional.

Ante versiones de “un supuesto decreto donde se estaría estableciendo nuevas medidas de política para ‘bolivianizar’ (la economía), hemos sido enfáticos: nosotros no conocemos ningún decreto, el BCB no ha tramitado ningún decreto” en ese sentido, dijo el ministro de Economía, Luis Arce, en rueda de prensa.

Además de asegurar que el BCB, al ser una entidad dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Algo que por sí sólo debe preocupar pues pone en duda la independencia de la institución.

Según el Deber de Santa Cruz, En una posición oficial, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) señaló que si se implementase una bolivianización forzosa se eliminaría la posibilidad de que las personas guarden sus ahorros en moneda extranjera y limitaría opciones.

El expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, Teófilo Caballero, recordó que la política de bolivianización de la economía es una iniciativa que fue impulsada por el entonces presidente del BCB, Juan Antonio Morales, en 2004. El tema de la bolivianización no es una medida creada por el gobierno de Evo Morales, sino que viene de anteriores gestiones, aseveró el analista

Humberto Vacaflor en el periódico El Diario de La Paz relaciona el hecho con la presión que recibe el dólar desde Argentina.

En Argentina están escaseando los dólares y ahora también en Bolivia.

Un país con un PIB de 750.000 millones de dólares puede absorber todos los dólares, de cualquier sabor y olor, de un país que tiene un PIB de 30.000 millones.

En las fronteras de Bolivia con Argentina están faltando los dólares y, de pronto, sin que nadie lo haya advertido, el Banco Central de Bolivia anuncia que el gobierno decretará que están prohibidas las transacciones en dólares. Luego vino un nervioso desmentido del Ministerio de Economía.

La succión de los dólares por parte de Argentina comenzó a notarse cuando estalló el default pero pocos le prestaron atención, hasta que ahora el gobierno boliviano trastabilla con el tema del dólar.

En las regiones fronterizas todos se percataron de que esto (del decreto anunciado por el presidente del BCB) se debe a la falta de dólares.

El colchón de narcodólares seguramente es muy grande en Bolivia. Pero la diferencia de estaturas de las dos economías nacionales es más grande (750 a 30): nadie espera que el “blindaje chuto” boliviano pueda cubrir esta demanda.

Aunque la economía sumergida de Bolivia sea el doble que la legal, o el triple, no alcanzarían a cubrir el déficit de dólares que tiene la economía argentina.

 

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