Las lluvias siguen afectando al país. El gobierno dice que alquilará helicópteros para ayudar a los damnificados por las inundaciones en el Beni. Pero al mismo tiempo anuncia que comprará limusinas para los visitantes del G-77, que estarán durante 24 horas en el país, los pocos que vengan.

La falta de recursos para el auxilio a los miles de bolivianos que están en muchos casos literalmente con el agua hasta el cuello contrasta con los gastos en equipos y vehículos de lijo que se han anunciado en la misma temporada de lluvias. Como la llegada de los aviones nuevos para los ministros y los autos blindados para la caravana presidencial y ahora las limusinas para un evento de un solo día.

Según ANF, el ex presidente Jorge Quiroga pidió al gobierno dejar de adquirir aeronaves de lujo y de uso personal y ver las necesidades de las familias bolivianas empobrecidas. Pidió que se use el avión del presidente para auxiliar a las familias afectadas por las inundaciones.

Pero el ex presidente se equivoca pues el avión presidencial a pesar de haber costado US$38MM, sin licitación, es un avión de lujo y no puede aterrizar en la mayoría de las pistas del país, también necesita de aeropuertos de lujo.

En otro tema importante para la economía nacional, la página de Economía y Finanzas de El Diario de La Paz dice que Brasil aumentará sus importaciones de gas natural boliviano en 2,2MMm3d. Lo sorprendente es que el nuevo contrato debe ser interrumpible porque Bolivia debe poder reducir su capacidad de envío del combustible en los próximos años. La razón es que según los analistas, a partir de 2017, la producción en los campos explorados por la Petrobras en Bolivia empezará a declinar. El contrato actual que llega a 31,5MMm3d vence en 2019.

Con la modalidad de “contrato interrumpible”, el contrato con Brasil sería como el que se tiene con Argentina desde el año pasado por un volumen similar.

El anuncio se hace cuando las cementeras Itacamba y Soboce acaban de anunciar que siguen esperando que YPFB les proporcione el gas natural que necesitan para aumentar la producción de sus plantas, y de esa manera sustituir importaciones. Y cuando el proyecto Mutún está parado por falta de gas.

En las redes sociales se critica que el gobierno prefiera exportar gas natural en lugar de venderlo a las empresas bolivianas.

La decisión está en contra inclusive de la constitución política del estado que dice explícitamente que el consumo interno sobre todo para la industrialización debe ser prioritario.

La prédica del gobierno es que cuanto más dinero entra por las exportaciones de materias primas, el país está mejor, por más que el desarrollo industrial se demore. Por lo tanto, prefiere exportar gas natural en lugar de atender la demanda interna.

Si el gas fuera vendido a las empresas cementeras, o al languideciente proyecto siderúrgico del Mutún, las cifras de exportaciones, y con ellas el IDH, serían inferiores.

A cambio, se habría evitado la importación de hierro o de cemento, pero eso tendría efecto a mediano plazo y lo que quiere el gobierno es seguir especulando con que los mayores ingresos por exportaciones son su mérito.

• Según el gobierno, el desarrollo industrial boliviano puede esperar: Se prefiere exportar energía antes que usarla para el desarrollo nacional.

Los contratos “interrumpibles” dicen que esas ventas se harán mientras YPFB pueda cumplir con ellas. Para efectos internos habría que decir: se exportará gas mientras el desarrollo industrial boliviano siga postergado.

 

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