El precio del petróleo estadounidense WTI, que Bolivia usa como referencia para fijar el precio de exportación  del gas natural, sigue cayendo. Ayer cayó por debajo de los niveles de 2009.

Los especialistas consideran que la tendencia a la baja se debe a los temores a una desaceleración económica global, sobre todo en China. Además, la demanda se ve presionada por la fortaleza del dólar, que encarece al petróleo en otros mercados.

Para Bolivia esto significa menores ingresos por nuestra principal exportación. En los primeros seis meses del año la caída en el valor de las exportaciones de hidrocarburos fue de 36%.

Esto afecta a los ingresos del país aunque no parece afectara las cifras del ministerio de economía que ven crecimiento en nuestra economía a pesar de la caída en los ingresos.

Si el crecimiento de la economía realmente está por los 4,6%, entonces el precio del petróleo es un factor que no debe importar mucho.

A principios de año el presidente Morales convocó a expertos para analizar el efecto de la caída en los precios de las materias primas y sobre todo los hidrocarburos sobre la economía nacional. A pesar del optimismo del ministerio de economía que entonces aun hablaba del blindaje de la economía nacional.

El blindaje ahora parece ser de las cifras de crecimiento y no de la realidad de la economía. Cuando se presenta una caída en los ingresos en un país como en la economía familiar, generalmente se toman dos opciones: se reduce el gasto, o se recurre al endeudamiento.

La reducción en el gasto es un tema muy difícil para cualquier gobierno y sobre todo en periodos electorales. En Bolivia se viene un evento electoral muy importante para este gobierno que será el referéndum de la re re re elección presidencial, por lo que la reducción en el gasto se hace difícil.

Una posible alternativa se presentó durante las últimas elecciones cuando el vicepresidente anunció que el gobierno central no trabajaría con autoridades regionales que no pertenezcan a su partido. La amenaza sirve como presión al electorado pero también como promesa de austeridad.

Es una forma de dejar la decisión de austeridad en manos del electorado. Tarija sería uno de los departamentos que según el criterio del vicepresidente habría optado por la austeridad al elegir a un opositor como gobernador. La Paz también tomó la opción de austeridad del vicepresidente al elegir gobernador y alcalde opositores.

El gobernador de Tarija, Adrián Oliva, dice que la administración del masista Lino Condori le ha dejado cuentas por pagar que le tomarán tres años en saldarlas, usando la totalidad de los ingresos de la gobernación.

El gobernador de La Paz, Félix Patzy, dice que la administración del masista Óscar Cocarico, dejó en déficit la gobernación, además que hizo que desaparecieran 35 vagonetas de lujo que había comprado en el último año.

El resultado es que este año, y los siguientes dos en el caso de Tarija, las gobernaciones tendrán que reducir el gasto. Y no hay la opción de financiamiento porque son opositoras.

La austeridad entonces llega a las gobernaciones y alcaldías del país a través de su color partidario. Es una forma democrática de definir donde se hacen recortes.

 

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