Carlos Villegas, presidente interino de YPFB, dijo el pasado domingo, que el país no sólo dejaría de importar gasolina a partir de 2015, sino que lograría una producción excedentaria con 32,3 millones de litros al año para la exportación.

Con ello, explicaba, la subvención a la gasolina que en este momento está en US$ 198 millones al año llegaría a cero.

Naturalmente esto no es cierto. Segú una excelente nota de El Día de Santa Cruz, varios expertos se pronunciaron para tratar de corregir a Villegas y explicarle que el subsidio a la gasolina boliviana es al precio, no a la importación.

De manera unánime tres expertos, Roberto Laserna, Álvaro Ríos y Francesco Zaratti, señalaron que el país, si bien ahorrará muchos dólares en la importación de gasolina a partir del 2015, de ninguna manera eso significará acabar con el subsidio al precio de la gasolina que actualmente cuesta US$ 0,53 dólares el litro, cuando el promedio del precio internacional se encuentra en un promedio de $us 1,32 por litro.

Álvaro Ríos, Experto Energético explica que “Lo que se va bajar será la importación de gasolina que proviene de los líquidos livianos. Pero que la subvención llegue a cero, no va a ocurrir, solo vamos ha dejar de comprar. En este momento el precio del barril está cercano a 40 dólares cuando el precio internacional está cercano a 100 dólares”, puntualizó Ríos.

El experto energético Francesco Zaratti dijo que se dejará de importar gasolina y aditivos con un ahorro considerable de divisas, pero otra cosa es la subvención al precio de la gasolina, resultante del precio interno del petróleo que es menos de la mitad del precio internacional del barril.

“Hay una subvención estructural dada por la diferencia entre el precio del barril en el mercado interno (27 $/barril) y el precio internacional (más de 100 $/bbl) y una subvención interna debido a que posiblemente el precio de 27 $/bbl no cubra el costo de producción”.

Esto “sin contar el incentivo que YPFB se ha comprometido a pagar a las empresas por barril de petróleo crudo extraído”, enfatizó Zaratti.

Roberto Laserna, presidente de la Fundación Milenio, dijo que es correcto afirmar que si no se cambian los precios de los carburantes, simplemente se estaría sustituyendo una forma de subsidio por otra. El Gobierno no desembolsaría dinero, como lo hace ahora, pero sí dejaría de percibir ingresos por vender un producto a un precio inferior al del mercado.

“Pero los problemas más importantes del subsidio no son los de su financiamiento, sino los de sus efectos en la economía, y ellos seguirían causando daño”, apuntó Laserna.

El subsidio a los hidrocarburos es un daño muy serio para la economía boliviana. Las importaciones significan que Bolivia le paga precio completo de más de 100 US$ por barril por el petróleo a las empresas que operan fuera del país y sólo 27$ a las que operan dentro. Esto explicaría por qué no se están apresurando a invertir.

El propio presidente Morales explicó las desventajas del subsidio cuando justificaba el gasolinazo de navidad de 2010. El subsidio es un tema muy importante para la economía. Igualmente preocupante para los bolivianos debería ser el hecho de que el presidente, aun interino, de YPFB necesite que se le explique estos detalles.

 

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