Esta semana se supo que la Empresa Metalúrgica Vinto necesitará mineral de alta pureza, superior a 50% de ley de cabeza. Existen tres fuentes de abastecimiento donde el nuevo horno cifra sus expectativas de elevar la producción: Huanuni, Colquiri y cooperativas.

Esta necesidad de grandes cantidades de mineral de alta ley pone en evidencia una de las debilidades de la minería en Bolivia.

Por un lado se construyeron estos grandes proyectos como Karachpampa y Vinto que requieren de cantidades de mineral que Bolivia simplemente no puede suministrar.

Más ala de las denuncias de décadas que aseguran que estos fueron negociados que buscaban poner un precio más alto a la instalación y compra de maquinaria en logra de considerar la capacidad real de la minería boliviana. Queda el hecho de que Bolivia probablemente si tiene los yacimientos necesarios.

Resulta que la debilidad ahora es que falta inversión en extraer el mineral del suelo para procesarlo. Las mayores inversiones recientes en la minería estatal han sido concentradas en aumentar la planilla y no en desarrollar la extracción.

Huanuni aumento su planilla de 700 a 4000 empleados y apenas duplico su producción. Claramente un sistema ineficiente.

En cuanto a la inversión privada, la falta de seguridad jurídica que se hace evidente con los avasallamientos y las nacionalizaciones son un enorme letrero que dice a los inversionistas que se deben alejar de Bolivia.

En 2014 el Portal Minero estimó inversiones mineras en Perú y Chile por un total de US$211.000MM en 810 proyectos que se llevaran a cabo en los próximos años.

El súper ciclo de las materias primas trajo millonarias inversiones mineras a la región pero estas no llegaron a Bolivia.

Los grandes proyectos de estaño que se iniciaron durante el súper ciclo están empezando a entrar en producción en todo el mundo. Es precisamente por esto que se espera que el precio siga cayendo.

En Bolivia el panorama es diferente. Ahora se habla de grandes inversiones estatales para tratar de exprimir más mineral de yacimientos antiguos. Mientras los expertos señalan que los yacimientos ya están en declinación, es decir que se están agotando.

La más reciente investigación del Instituto Fraser muestra que reúne los criterios de más de 1000 de los ejecutivos de alto nivel de las empresas mineras más grandes del mundo asegura que Bolivia tiene la sexta peor calificación en cuanto a respeto a las leyes de propiedad.

Los empresarios dicen que hay buenas oportunidades y más de la mitad aseguran que vendrían a invertir en el país si su decisión se basara únicamente en la riqueza probable de los yacimientos.

Ni siquiera la corrupción desanima a los inversionistas tanto como la falta de seguridad jurídica.

La regulación laboral es el factor en los que Bolivia tiene la peor calificación mundial. En general Bolivia está entre los 10 peores lugares para invertir en minería por la incertidumbre lega, incertidumbre sobre las leyes ambientales, duplicación e inconsistencia regulatoria, régimen impositivo, protección al derecho propietario y algunos otros como la falta de infraestructura y las condiciones socioeconómicas, la falta de una base de datos geológicos.

Bajo este contexto la inversión estatal es una de las pocas opciones para el sector. Lamentablemente la urgencia por invertir llega justo cuando los ingresos del estado empiezan a caer por los bajos precios del petróleo y los minerales.

 

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