Los representantes de Arabia Saudita han rechazado las propuestas del presidente venezolano Nicolás Maduro para llamar a una reunión de países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y no miembros para tratar de elevar el precio del petróleo a US$ 70 por barril.

Maduro presentó su propuesta justo después de que recibió un crédito de US$ 5.000 MM de China para aumentar su producción petrolera “en los próximos meses”.

Para Arabia Saudita este es precisamente el problema, quienes quieren elevar el precio esperan que ellos, los sauditas reduzcan su producción pero el resto de los productores ve esto como una oportunidad para aumentar sus exportaciones.

El efecto real es que todos están tratando de vender la mayor cantidad de petróleo que pueda y naturalmente quien ofrece el precio más barato es el que más vende.

Venezuela está en una situación económicamente muy incómoda pues el 95% de sus exportaciones son petroleras. La situación es políticamente incomoda también ya que estas exportaciones tienen como principal destino a EEUU. Pero más aún en EEUU las productoras de petróleo no convencional buscan un mayor precio del petróleo. Este es un factor que tienen en común el otro es que ninguno de los dos quiere reducir sus volúmenes de venta.

Otro intento por controlar el precio internacional de las materias primas se está dando en el estaño.

La tercera empresa productora más grande del mundo PT Timah anunció una caída de 97% en sus utilidades de año a año durante el primer semestre de 2015. La caída corresponde a una caída de 26% en el precio.

La estatal indonesia redujo sus exportaciones para cumplir con una política estatal unilateral con el fin de elevar el precio del estaño. La medida fue saboteada por cooperativas ilegales que en Indonesia son conocidas como vampiros de estaño.

La idea de Indonesia era similar a la de Venezuela con el petróleo con la diferencia de que Indonesia si estaba preparada para reducir sus propias exportaciones. Sin embargo, la medida no tuvo resultados positivos y es que pasó exactamente lo que advierten los sauditas en el mercado del petróleo.

Siempre hay alguien dispuesto a vender más barato. En ambos casos esto es porque hay nuevas operaciones extractivas.

Estas operaciones nuevas son el resultado de inversiones realizadas durante el boom de los precios de las materias primas. Este es el momento de cosecha de esas inversiones en Africa y Rusia y hasta EEUU en el caso del petróleo, en Australia, Myanmar e Indonesia y hasta China en el caso del estaño.

En Bolivia las inversiones durante el Boom no llegaron por miedo a las nacionalizaciones en el caso de los hidrocarburos y por miedo a los avasallamientos en el caso de la minería.

Los anuncios de inversión y de intenciones de aumentar las inversiones en minería e hidrocarburos en el país llegan entonces en un mal momento. Y requieren de condiciones extraordinarias, ¿si los inversionistas no llegaron durante el Boom que los podría atraer ahora?

En hidrocarburos Bolivia ofrece acceso ilimitado a parques nacionales y reservas de biodiversidad; la Pachamanca en bandeja de plata y los pueblos indígenas amordazados.

En el caso de la minería ni eso, los anuncios del ministro Arce en sentido de cerrar empresas estatales deficitarias sólo suenan a relocalización para los trabajadores de Huanuni.

 

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